TRABAJAN EN SU DÍA, MADRES COMERCIANTES

Barnardo Monroy/León, Gto.- El 10 de mayo cayó en domingo, por lo que miles de madres descansaron, mientras esperaban a que sus hijos las llevaran a comer. Sin embargo, en los tianguis de León, muchas de ellas se enfocaron en el trabajo diario. Sus historias entre los puestos, las mantas y el barullo del comercio son narradas a continuación.

La Línea de Fuego es sin duda, el tianguis dominical más famoso de todo León. Desde las 6.00 de la mañana hasta que el sol se oculta, hay toda clase de vendedores: desde señores que venden birria, hasta jóvenes que ofrecen playeras de superhéroes y muñecos de Pokemon. Por supuesto, no pueden faltar las mamás trabajadoras.

Muchas de ellas tienen más de 40 años dedicadas al comercio, y todas, sin excepción, han sacado adelante a sus hijos, gracias a la venta de ropa, lentes o dulces.

Sin duda, uno de los negocios más célebres del tianguis mencionado está en la calle Campeche, que desde hace más de 40 años ofrece pepitas, cacahuates y nueces garapiñados. La encargada es una orgullosa madre de familia que toda su vida se ha dedicado a la confitería, Lilia Rodríguez. Ella creció a la par del tianguis y de su labor como madre de familia, cuando a inicios de los ochenta, las calles ni siquiera estaban pavimentadas: “éramos contaditos los puestos que estábamos en esta área, como cinco personas en la calle Campeche, de la Bolivia a la Campeche, a toda la esquina de la Nicaragua”, recuerda.

Lilia es madre de 5 hijos. Gracias a los dulces garapiñados y a la venta constante, son dos ingenieros y tres licenciadas.

“Me siento muy orgullosa de mi trabajo que hago y respeto también el trabajo de las demás personas, porque hay quienes se dedican nada más a la casa, al hogar, y es un trabajo muy pesado también”.

Otra historia es la de Guadalupe Garcés, de 68 años, cuenta que se ha dedicado a este negocio de vender lentes desde hace 35 años. Ha sacado a 2 hijos adelante. Uno estudio licenciatura en psicología, y el otro actualmente tiene un negocio.

Cuando se le pregunta qué es para ella el tianguismo y además ser madre, responde: “parte de mi vida”.

“Empecé porque pues nunca me gustó trabajar en fábricas, encerrada, por eso preferí el tianguis. es parte de la vida y cuando hay amor o hay constancia, no se hace pesado. Porque primero que nada es uno madre y ya después el trabajo pues es parte de la rutina diaria”.

Otra historia es la de María Teresa Meléndez, quien vende ropa y cháchara desde hace 50 años. Ha sido medio siglo de ser comerciante, y con el paso del tiempo, esposa y madre. Empezó durante los años setenta vendiendo en San Juan Bosco, y el tianguismo se ha convertido en parte de su vida. Es madre de siete hijos, y con orgullo, dice, a todos los ha sacado adelante. Ellos han seguido los pasos de su mamá y también se dedican al comercio.

Por supuesto, no es nada fácil vender al aire libre, como la misma señora Meléndez lo afirma: “pasamos muchas penurias, lluvias y aguantamos calores, pero la gran satisfacción es que, bendito sea Dios, vendemos muy bien”.

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