EL FLAGELO DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER AVANZA EN AMÉRICA LATINA

ENCUENTRO CON GOROSITO…

El sábado 25 de noviembre el calendario lo marca en rojo, pero tristemente en rojo manchado de sangre, es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer instituido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El 25 de noviembre inician 16 días de activismo contra la violencia de género a nivel global, que concluyen el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. En el año 2022, en América Latina y el Caribe 4050 mujeres fueron víctimas de feminicidio. 

Dichas cifras están presentes en un documento que elaboró  la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), y su secretario ejecutivo, José Manuel Salazar- Xirinachs, en la presentación del mismo externó: “No nos cansaremos de repetirlo: es inaceptable que más de 4000 mujeres y niñas sean asesinadas cada año en nuestros países por  razones de género”.

La violencia feminista “se mantiene en la región, a pesar de la mayor conciencia pública al respecto, de los avances legislativos, de la respuesta estatal y de los programas de medición”, sostiene el informe. En el transcurso del año 2021, se constató la muerte violenta por razones de género de 4473 mujeres y durante el 2020 la cifra fue de 4091, lo que nos da un terrible promedio que en la región cada 2 horas una mujer es asesinada.

Fueron 19 países y territorios de la región los que compartieron datos del año 2022 sobre este “flagelo” (hecho que tiene efectos muy negativos en una persona o en una comunidad). Las tasas más altas se registraron en Honduras (6,0 por cada 100.000 mujeres); República Dominicana (2,9) y El Salvador y Uruguay (1,6). Las más bajas (es decir menos de una víctima cada 100.000 mujeres), correspondieron a los países de Puerto Rico y Perú (0,9), Colombia (0,8), Costa Rica (0,7), Nicaragua (0,5), Chile (0,4) y Cuba (0,3).

Más del 70% de las víctimas de feminicidio el año pasado tenían entre 15 y 44 años, el 4% tenían menos de 15 años y el 8%  fueron mayores de 60 años. El documento reitera que el feminicidio, que también es llamado femicidio en algunas leyes nacionales, es sólo la expresión extrema de la desigualdad, la discriminación y las múltiples formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

Según datos extraídos de encuestas nacionales especializadas de 10 países de la región, entre 42% y 79% de las mujeres (alrededor de 2 de cada 3) han sido víctimas de violencia por razones de género en distintos ámbitos. Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada tres mujeres ha sido víctima o vive violencia física y/o sexual por un perpetrador que era su pareja, lo que conlleva el riesgo de violencia letal. Ese cálculo corresponde a 88 millones de mujeres mayores de 15 años en nuestra región de América Latina y el Caribe. La violencia de género vulnera los derechos humanos de una de cada 4 mujeres en nuestra región con una población femenina estimada en 332 millones.

Principalmente quienes sufren violencia en la región son en mayor porcentaje, las mujeres que viven  en situación de pobreza, las mujeres indígenas,  las mujeres afrodescendientes, las mujeres rurales, las mujeres en situación de movilidad (migrantes) y las mujeres y niñas con alguna discapacidad.

A su vez, los matrimonios y uniones infantiles, tempranos,  y forzados, son una práctica nociva y una manifestación de violencia de género persistente muy extendida,  en la región que afecta a una de cada cinco niñas.

El informe de CEPAL recordó el Compromiso de Buenos Aires generado el año pasado, en la 15º Conferencia Regional sobre la Mujer, un foro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) , donde se abordó el tema de la violencia contra la mujer, en el camino de avanzar hacia la sociedad del cuidado.

En ese compromiso, los países de la región acordaron “impulsar la adopción e implementación de leyes, políticas, planes de acción integrales y multisectoriales, y programas educativos de sensibilización”, ante todas las formas de violencia y discriminación por razón de género contra las mujeres, las adolescentes y las niñas.

Sin lugar a dudas, la violencia feminicida, se puede prevenir con respuestas estatales integrales y contundentes. Son necesarias con urgencia transformaciones profundas con el objetivo de garantizar que las mujeres y las niñas de nuestra región puedan vivir, como debe de ser, vidas libres de violencia.

De ahí que la CEPAL instó a los gobiernos de la región a mejorar los sistemas de registro e información, a aumentar los recursos presupuestarios para atender a las víctimas y a las sobrevivientes; y a invertir en prevención, acceso a servicios médicos, psicosociales y de asistencia jurídica, y en oportunidades educativas, económicas y laborales para las mujeres y niñas de América Latina y el Caribe.

Lamentablemente la violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo la violación a los derechos humanos más generalizada en el mundo. Su prevalencia se agravó como consecuencia de la pandemia de COVID- 19, y está en aumento debido a las crisis interrelacionadas del cambio climático, el conflicto mundial y la inestabilidad política y económica.

En septiembre de este año, la Organización de las Naciones Unidas dio a conocer los resultados de un estudio dando cuenta que es necesaria la inversión de 360.000 millones de dólares a nivel global, para avanzar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres al año 2030, establecido como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). 

Con ello se avanzaría a eliminar el flagelo de la violencia contra la mujer, que como dice el título del artículo, tristemente avanza en América Latina. Finalizo este artículo con el texto de un cartel presente en una movilización contra la violencia hacia las mujeres en Lima, capital de Perú: “QUIEN AMA, NO MATA, NO HUMILLA, NO MALTRATA”.

           ¡Hasta el próximo encuentro…!

                                                            Dr.(c)..Washington Daniel Gorosito Pérez

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