Bernardo Monroy/León, Gto.- Con la reciente muerte del 'Parricida', uno de los criminales más mediáticos de la ciudad, es inevitable recordar otros de los casos violentos que marcaron León: "El Asaltanovios" y el "Loco del Ácido".
Todos ellos ocurrieron en una época sin redes sociales, y los perpetradores fueron tan variados como un ladrón y asesino de parejas en un parque y un hombre violento que arrojaba ácido a sus víctimas. León era una ciudad pequeña, peros su criminales tenían el mismo grado de peligrosidad que los de las grandes urbes.
Hoy en día, León Moderno es una de las colonias más conocidas de la ciudad, repleta de restaurantes, cafés y el famoso Parque México. Por las mañanas, el tráfico es constante debido a la gente que va a sus trabajos y a los padres de familia que dejan a sus hijos en las escuelas de la zona... pero no siempre fue así. En los años setenta, la urbanización apenas comenzaba, y el crimen, que suele hacer de las suyas en lugares apartados, se desplazaba al Parque México.
Durante los primeros tres meses de 1976, un asesino deambulaba por la colonia León Moderno, cerca del Río de los Gómez y el Parque México. Lo hacía a sus anchas, pues en aquel entonces la ciudad no estaba tan poblada. Su modus operandi era escabroso: armado con una calibre .22, buscaba parejas en los coches, le disparaba al varón y robaba a la dama, o en ocasiones intentaba abusar de ella.
La primera víctima del asesino al que los medios llamaron Asaltanovios, fue un joven registrado en los medios como Alejandro G. La gente de León Moderno y todo León estaba verdaderamente aterrada. Pocos eran los osados que salían de su casa de noche, y las parejitas románticas preferían divertirse en cualquier otro lado. El Parque México no tenía visitantes pues el Asaltanovios acechaba.
El asesinato de Antonio N. y el ataque de su novia despertó el enojo de la ciudad. Gran parte de la policía peinaba León Moderno día y noche y por fin, un 8 de abril de 1976 fue detenido cuando intentaba perpetrar otro asesinato a una pareja.
Era él. Muchas chicas lo identificaron e incluso unas estallaron en llanto. Este diario evoca que el asesino “simplemente las miró con indiferencia”.
El Asaltanovios respondía al nombre de José Luis Gómez Ortiz, de 22 años y confesó haber atacado a seis parejas… la misma cantidad que el neoyorquino Hijo de Sam. Su justificación fue absurda: “nunca he soportado la mirada de una mujer” dijo. “Soy muy tímido. Una piedra me cayó en la cabeza cuando era niño y desde entonces ya no fui bueno”. El Asaltaovios quedó formalmente preso.
ACIDEZ CRIMINAL
Atacar personas arrojándoles ácido en la cara es un crimen que ocurre en todos los países y en diferentes épocas. Los más usados por los criminales con tendencias sociópatas son el sulfúrico y el nítrico, pero también el muriático. Basta recordar casos como el del periodista estadounidense Victor Riesel, al que un sicario de la mafia le arrojó ácido en la cara en 1956, dejándolo ciego de por vida (hecho que es recreado en la película “The Alto Knights”) o la gran cantidad de mujeres que padecen de este crimen en países como Pakistan y son ayudadas por doctores como Muhammad Jawad, hechos que quedan registrados en el documental 'Saving Face' dirigido por Daniel Junge y Sharmeen Obaid-Chinoy.
León no fue la excepción. En la ciudad guanajuatense atacó un criminal que se valía de ácido muriático, y se conoció como “El Loco del Ácido”. Así ocurrieron los hechos...
El 9 de abril, una hermosa muchacha llamada Ana Bertha Guzmán caminaba por la Cámara del Calzado. Nunca se esperó que un tipo se topara frente a ella y le arrojara agua… pero su sorpresa y miedo fueron mayores, cuando se dio cuenta que la piel se le empezaba a caer. José Santos, compañero de la chica, intentó quitarle el ácido y sufrió quemaduras serias en las manos. Ana fue llevada al hospital y la atendieron, pero su rostro quedaría deforme para siempre.
“Nuevamente los desquiciados que arrojan ácido desde el interior de un vehículo negro volvieron a hacer sus fechorías”, dice la nota publicada en EL HERALDO el 10 de abril.
Anteriormente, el criminal había arrojado ácido a otras personas: un niño en la colonia Azteca, quien fue su primera víctima y otra persona. Los medios lo llamaron “El Loco del Ácido”.
Pero el Loco del Ácido había cometido un enorme error: permitió que los testigos anotaran sus placas, Así que dos días después, los agentes de tránsito Antonio Olmos y Ricardo Méndez detuvieron un coche negro, que transitaba por el bulevar Mariano Escobedo. Era un Datsun que apestaba a ácido y tenía las vestiduras quemadas.
Las investigaciones llegaron a la conclusión que el responsable era Gerardo de Alba Rodríguez de 26 años, que vivía en Jardines del Moral y manejaba una empresa de productos químicos. Lo que parecía un psicópata, no fue más que un novio despechado: Gerardo, conocido después como “Gerácido” fue novio de Ana Bertha, y terminaron de manera violenta en diciembre de 1989. Desde entonces, había amenazado de muerte a la familia de su ex.
Estos fueron, junto con el caso del Parricida, dos de los crímenes que más desconcertaron a León. Bien dice el escritor Paul Dini: “Sean las cicatrices físicas o mentales, el crimen hiere a todo el que toca. Trae dolor y muerte. Envenena la mente y el alma. Y al final sólo deja desesperación”.