Paula Vega/Irapuato, Gto.-El tenor mexicano Javier Camarena ofreció una presentación memorable en el Teatro de la Ciudad, en el marco del Festival de la Ciudad 2026, en una velada que combinó la grandeza de la ópera con la intimidad de la música mexicana y el profundo vínculo personal que lo une a Guanajuato.
El concierto inició con un programa operístico que permitió al público apreciar la potencia, elegancia y expresividad de la voz de Camarena, acompañado al piano por el músico cubano Ángel Rodríguez, con quien mantuvo un diálogo musical preciso y sensible que marcó el tono de la primera parte de la noche.
Tras un breve intermedio, el tenor regresó al escenario para compartir palabras que conmovieron al público. Expresó el cariño especial que siente por Guanajuato y, de manera particular, por Irapuato, ciudad que forma parte de su historia familiar, al ser el lugar de origen de la familia de su esposa, la guitarrista Marisol Rangel, con quien ha compartido 23 años de matrimonio.
Enseguida, Camarena, acompañado de Marisol Rincón, interpretó del bolero Madrigal, del compositor puertorriqueño Felipe Rosario Goyco, conocido como Don Felo, escrito en 1948. Antes de cantar, el tenor dedicó la pieza a su esposa, explicando que se trata de un tema muy especial para ella, pues era la canción con la que la arrullaban a ella y a sus hermanos durante su infancia. La interpretación fue recibida con una cálida ovación, y la guitarrista se despidió del escenario entre aplausos.
La segunda mitad del concierto estuvo dedicada a compositores guanajuatenses, rindiendo homenaje a la leonesa María Grever y al originario de Dolores Hidalgo, José Alfredo Jiménez. De ellos interpretó piezas entrañables como Cuando vuelva a tu lado, Tipitipitín, Serenata huasteca y Caminos de Guanajuato, que despertaron la emoción y la nostalgia del público.
A petición de los asistentes, el programa se extendió con temas adicionales, en un ambiente de cercanía y entusiasmo. Para el cierre, Camarena fue acompañado por la Estudiantina de la Universidad de Guanajuato, sumando voces y tradición a una noche ya inolvidable.
El público ovacionó de pie al tenor y a todos los músicos que lo acompañaron, sellando así un concierto que no solo celebró la excelencia artística, sino también el amor, la memoria y las raíces que unen a Javier Camarena con Irapuato.
