Bernardo Monroy/León, Gto.-La festividad de San Judas Tadeo es una de las más importantes de León. Tan solo en el templo dedicado a su figura en la colonia Andrade, cada 28 de octubre llega a haber una afluencia de 5 mil a 7 mil feligreses.
La festividad de San Judas es un trabajo entre laicos y miembros del templo ubicado en la colonia Andrade. El señor José Fuentes Villalobos encargado de la organización y logística, habla al respecto, así como del impacto de festejar al patrono de las causas difíciles.
Señala que desde 2020 se encarga, y ha llegado a recibir hasta 7 mil fieles en un día.
“Organizamos todo lo necesario para llevar una fiesta adecuada, tranquila y con mucha seguridad. En solo un día llegan hasta 7 mil personas. San Judas Tadeo es un ícono de la religión católica. Viene gente de toda la ciudad, hay cabalgatas de más de cincuenta caballos. Aquí, en esta zona, en esta colonia y en este templo, no tenemos prejuicios. Llega gente con una devoción increíble”.
Con respecto a de qué forma de celebra el día de San Judas Tadeo (apodado cariñosamente por sus fieles como ‘San Juditas’), el escritor y director del Archivo Histórico de León, Rodolfo Herrera, señala que hay dos lugares clave de la celebración: es en el templo del Inmaculado Corazón de María, en la 20 de enero y Álvaro Obregón, tiene a un lado una capilla con una imagen de San Judas. También, en la colonia Andrade, está el templo dedicado a este santo.
“Es normal que la gente se vista como dicho santo, y le pidan para sus problemas complicados. También muchos migrantes en EE.UU. le tienen devoción para que no los regresen a su tierra, lo que le ha dado un particular e importante respeto”.
LA CELEBRACIÓN
Así es el festejo en la colonia Andrade.
Desde las cinco de la mañana, el Templo de San Judas Tadeo, ubicado en la colonia Andrade, comenzó a recibir gente proveniente de todas las zonas de la ciudad, ya fuesen comunidades o sitios de la zona urbana. Algunos llegaban con imágenes de su santo, ya fuesen tan pequeñas que cabían en una mano o algunas incluso tan grandes, que eran de tamaño natural. Otros, vestían de blanco y verde, asumiendo el atuendo por el que se le conoce a San Judas Tadeo.
Alrededor de las 9:00 de la mañana tanto el templo como todos los alrededores estaban repletos de gente. Cada uno de los fieles llevaba a cabo la manifestación de su creencia a su manera. Algunos se arrodillaban, otros aguardaban sentados. Hombres y mujeres en silla de ruedas también agradecían a la imagen. Devotas como Araceli Hernández llevaban pequeñas imágenes del santo completamente tejidas a mano.
Hay quienes entonan cantos, otros rezos. Familias enteras acuden incluso a pie desde las Joyas, la Jacinto López o los más alejados puntos de la ciudad zapatera.
Esas eran tan solo una de las muestras de una festividad mexicana que es además un fenómeno social, arraigado en todo el país, en todas sus colonias y municipios.