STRADIVARIUS Y TRES ROMÁNTICOS ALEMANES VISITAN NUEVAMENTE GUANAJUATO

Enrique Avilés Rodríguez

Una sobresaliente actuación de The Deuche Kammerphilarmmonie dirigida por Riccardo Minasi agrupación originaria de la antigua ciudad de Bremen, cuyo edificio gótico y renacentista del Ayuntamiento ha sido inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad, años antes los hermanos Grimm escribieron un cuento titulado Los músicos de Bremen que alude a la gran tradición de los músicos de esa ciudad, la agrupación que nos ha deleitado con su programa y actuación refrenda la tradición musical de esa histórica ciudad.

Debo confesar que me ha llamado la atención que su nombre indique que es una filarmónica de cámara. Uno espera ver una agrupación pequeña, pero me ha sorprendido el número de instrumentistas en escena pues en realidad esta prestigiosa y reconocida agrupación es una orquesta en toda forma.

Por fortuna, para aclararme esta elemental opinión, en un artículo de Classical Music # 101, titulado “La diferencia entre orquesta de cámara, filarmónica y sinfónica” señala que el número de músicos empleados en una presentación varía desde setenta hasta más de cien músicos, dependiendo de la obra que se presente y, claro está, del foro con el que cuenten. Y agrega que una orquesta de cámara u orquesta de concierto, es una agrupación más pequeña de no más de cincuenta músicos.

En el caso de la Deuche Kammerphilarmmonie, que cuenta con 40 instrumentistas de alta calidad, su número le otorga la condición de filarmónica de cámara.

El programa que presentaron en este 53 Festival Internacional Cervantino, en el Teatro Juárez, fue de tres grandes autores alemanes del periodo romántico, enfoque que no sólo aconteció en la música pues fue un extenso movimiento cultural que influyó tanto en las artes como en los sistemas filosóficos, pues fue una reacción frente a la búsqueda de verdades apoyada únicamente en la razón. El romanticismo puso el acento en las emociones, lo que hoy llaman inteligencia emocional, y en el poder de la intuición.

El programa siguió el orden canónico -obertura, concierto, sinfonía-, iniciando con la Obertura en do mayor, Op. 170, italiana, de Franz Schubert, obra muy alegre y amena debido a la influencia de la ópera bufa al estilo de Giacomo Rossini.

En mi opinión el plato fuerte del programa fue el Concierto para violín, en re mayor, Op. 61 de Ludwig van Beethoven, no solamente por la maestría y excelencia del violinista canadiense James Ehnes sino porque para su interpretación tocó el maravilloso violín Marsick, fabricado por Antonio Stradivarius en 1715, el cual perteneció al violinista belga Martin Pierre Marsick, de allí la designación del Stradivarius.

Finalmente la Deuche Kammerphilarmmonie interpretó la Sinfonía núm 4, italiana, de Felix Mendelssonh, estrenada en Londres el 13 de mayo de 1833 y dirigida por el mismo autor. Se dice que a pesar de su gran dificultad técnica y orquestal, es una de las sinfonías de Mendelssonh más populares y alegres.

Ante la prolongada ovación de pie del público, Ehnes nos obsequió dos encores solistas, que nos permitió escuchar nuevamente el Stradivarius. Se trató de la Sonata para Violín Solo, Núm. 3 en re Menor “Ballade”, de Eugène Ysaÿe; y el Scherzo del Sueño de una Noche de Verano, Música Incidental, Op. 61 de Mendelssohn, en una versión para violín sólo. Sin duda un concierto memorable de la Deuche Kammerphilarmmonie de Bremen y del virtuoso violinista canadiense.

Aquí le comparto los links de ambos encores plus:

Eugène Ysaÿe https://www.youtube.com/watch?v=flBfxbexYbg

Felix Mendelssonh https://open.spotify.com/intl-es/track/6E87udkzYKTCBYJkqzpNml

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