ENCUENTRO CON GOROSITO…
Con Tony Blair, un “proconsul” británico en Palestina, se regresaría a los tiempos del imperio británico en esas tierras del Medio Oriente. Tony Blair, de 72 años, ex primer ministro británico y socio fiel de la Casa Blanca desde la desafortunada operación militar de Estados Unidos y sus aliados al Irak de Sadam Hussein.
Blair es el candidato del presidente estadounidense Donald Trump, para ejecutar el denominado: “Plan de Paz para Gaza”, zona del planeta devastada desde los casi dos años de represalia militar israelí, tras el sangriento ataque de Hamás a su territorio el 7 de octubre del 2023.
Tump en las últimas horas con referencia al plan, externó: “Pienso que estamos muy cerca de un acuerdo”, afirmó a la prensa en Washington. “Será un pacto que traerá a casa a los rehenes y pondrá fin a la guerra en Gaza”, afirmó.
Este entendimiento se verá coronado por la iniciativa que él mismo discutió hace días en la Casa Blanca, con el primer ministro israelí, Benjamín “Bibi” Netanyahu, y algunos líderes de países islámicos aliados, liderados por las monarquías del Golfo Pérsico, que, según trascendidos prevé una fase de transición indefinida para la Franja de Gaza.
A la espera que se defina una vía de “reconstrucción”, esto estará condicionado a la aprobación de un alto el fuego por parte de Netanyahu. Tengamos presente las incertidumbres que se presentan en torno al veto a las anexiones de Cisjordania que el mandatario prometió imponer al gobierno de extrema derecha de Benjamín Netanyahu.
Incógnitas detrás de las cuales está el proyecto de “pax estadounidense” de Trump, quien considera a Tony Blair, actual consultor internacional y empresarial, como líder del proyecto; aunque algunos medios israelíes y publicaciones británicas como The Economist y The Guardian, afirman que se candidateó para el rol de gobernador pro- tempore.
El ex primer ministro británico, dirigiría una administración interina formalmente bajo la égida de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) , con funcionarios árabes y un “técnico” palestino entre sus filas, quien se espera asuma el futuro control de Gaza.
Lo anterior obviamente con la aprobación de los Estados Unidos, Israel y sus aliados musulmanes occidentales y el aplazamiento por años del objetivo declarado de devolver la Franja de Gaza a la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
El punto de partida de esta iniciativa lo constituyen los planes de reconstrucción que el propio Tony Blair discutió recientemente con discreción, con el enviado especial de Trump para Medio Oriente y Ucrania, Steve Witcoff, y el yerno del presidente Jared Kushner, empresario con conexiones en el Golfo Pérsico, al igual que el ex líder del “Nuevo Laborismo” del Partido Laborista Británico.
A esto se suma la propuesta de ubicar a Tony Blair al frente de la denominada Autoridad Internacional de Transición (AIT) de Gaza. Esta administración temporal se establecería bajo el auspicio de las Naciones Unidas y serviría como autoridad de supervisión de Gaza durante varios años, antes de considerar una transferencia de poder a la Autoridad Palestina, “reformada”.
La sede de la estructura se ubicaría al otro lado de la frontera, en Al Arish, capital de la provincia egipcia de Sinaí del Norte, al menos que se trasladara posteriormente bajo la protección de una hipotética fuerza multinacional de la ONU, con una mayoría predominantemente árabe.
La idea de que todo esto pudiera eventualmente conducir a una unión con Cisjordania en un solo Estado palestino, que se establecería algún día, quedaría limitada a la esperanza de un futuro extremadamente incierto. Pero sobre todo porque la retórica desplegada una vez más por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la Asamblea General de la ONU, hace una semana, no ofrece ninguna esperanza a la creación de un Estado palestino.
La única garantía que se presenta a los palestinos, sería la relativa a la exclusión de un desplazamiento masivo de la Franja de Gaza, de sus habitantes sobrevivientes. Una garantía que el “proconsul” Tony Blair insinúa haber exigido a cambio de su “disponibilidad”, para ocupar el cargo. Lo anterior contrasta con el escenario de “traslados” incentivados que Donald Trump evocó en su rechazada y polémica maniobra de convertir a la zona en la “Riviera de Medio Oriente”.
¡Hasta el próximo encuentro…!
Dr.(c).Washington Daniel Gorosito Pérez