Texto y fotos Bernardo Monroy/León, Gto.- Para los vecinos de la calle Paseos del Maurel, en la colonia Lourdes, la noche del martes 29 de julio estuvo llena de miedo, desconcierto e incertidumbre, cuando una intensa y ensordecedora explosión, debido a un tanque de gas, sacudió la acera y los cimientos de sus hogares. El resultado: 11 personas lesionadas.
La onda expansiva de la explosión afectó la casa donde ocurrieron los hechos, y actualmente está en riesgo de derrumbe. Otros cuatro inmuebles también resultaron afectados.

Así vivieron los hechos los vecinos de Paseos del Maurel y calles aledañas. Al día siguiente, elementos de Protección Civil y empleados del municipio seguían realizando rondines, mientras que grupos de personas miraban la casa donde ocurrió el siniestro, cercada por la habitual franja amarilla que delimitaba el acceso.
La noche del martes parecía como cualquier otra. Algunos vecinos de la colonia Lourdes veían televisión, otros checaban sus redes sociales en sus dispositivos móviles, había quienes cenaban y quienes optaban por prepararse para ir a la cama… de súbito, a las 8:02 de la noche se escuchó un estruendo. Varios muros vibraron y las casas aledañas se vieron afectadas.
Todos se despertaron
Rápidamente, los vecinos salieron de la casa a ver qué ocurría. Poco después llegó Protección Civil a cercar el área y medir el recuento de los daños. Muchos pasaron la noche en vela, y así continuó la situación hasta que las primeras luces del alba iluminaron la colonia Lomas del Laurel. Las personas heridas fueron llevadas a los hospitales.
Rosa fue trabajadora de la familia afectada en la casa de Lomas del Maurel. Recuerda que eran personas muy agradables y tranquilas, y lamenta enormemente lo que ha ocurrido.

“Eran como las 8:20 de la noche. Estaba dormida y escuche como si hubieran golpeado la puerta, pero no. Yo creí que era alguien tocando, pero luego me di cuenta de lo que ocurrió. Yo los ayudaba en el quehacer. Son muy buenas personas”.
Otra de las personas afectadas fue María del Rosario Navarro, quien en la siguiente calle (de nombre Costa Azul) también su domicilio se vio afectado, debido a la onda expansiva del estallido. Así cuenta su testimonio:
“Yo estaba entre dormida, y cayeron de repente todos los vidrios. Nos asustamos muchos. Fueron muchos daños. Donde yo vivo ya todo está destruido. Incluso me golpee en los pies y las piernas”.
Hoy en día la gente herida tras la explosión sigue recuperándose. Tanto de heridas físicas, como materiales.