ENCUENTRO CON GOROSITO…
En la cuarta votación, “habemus papam”. Apareció la fumata blanca en la chimenea de la Capilla Sixtina. El Cónclave para elegir al sucesor del fallecido Francisco, anunciaba que la elección llevada a cabo por los 133 cardenales electores ya tenía resultado, había el Papa número 267 de la Iglesia Católica.
La elección perfecta: Robert Prevost Martínez, nacido en Chicago, el 14 de septiembre de 1955, Estados Unidos de América, de padre francés y madre española. Con ciudadanía estadounidense por nacimiento y peruana por naturalización, decidió asumir el papado hablando en italiano y español ambos sin acento, con tranquilidad emocional y seguridad intelectual.
Un Papa de Estados Unidos de América, un Papa de la República del Perú, con acceso a la comunidad católica más rica del mundo y sus pies firmemente plantados en la realidad de la pobreza económica latinoamericana.
Con recursos financieros estadounidenses a su disposición y una clara identificación con los hispanoamericanos, y los migrantes hispanos indocumentados que tanto necesitan un defensor valiente y de claridad intelectual.
Prevost tiene también la experiencia, el idioma y la presencia para influir en líderes como el actual presidente Donald Trump, oriundo de Chicago, ciudad donde estalló la crisis de abuso infantil que tanto ha dañado a la Iglesia Católica y le ha restado un número importante de fieles a nivel global sobre todo entre los más jóvenes.
Marianista de corazón, ha estado y sigue estando, ahora más que nunca desde la investidura que asumirá como Su Santidad León XIV, en el centro mismo de los eventos más importantes de la Iglesia actual.
Se desempeñó como Prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Comisión Pontificia para América Latina desde el 2023. Anteriormente, fue Obispo de Chiclayo en Perú, de 2015 a 2023. Prior General de la Orden de San Agustín de 2001 a 2013. En el año 2015 el cardenal Prevost se naturalizó peruano, según confirmación del Registro Civil Nacional del Perú.
No hay dudas que posee la experiencia pastoral, la capacidad intelectual y la sensibilidad humana para impulsar grandes cambios en favor de su Iglesia, los pobres y toda la humanidad si decide ejercer su poder como él espera.
Esa fue la razón por la cual eligió el nombre de León XIV, en honor a León XIII, reconocido como gran diplomático e intelectual, cualidades que también definen a este nuevo Papa. Gioacchino Raffaele Luigi Pecci, conocido como el Papa León XIII, fue el 257º Papa de la Iglesia Católica, reinando desde 1878 hasta su muerte en 1903. Provenía de la nobleza italiana y fue reconocido por su defensa de los derechos de los trabajadores y su gran influencia en las relaciones internacionales.
Robert Prevost Martínez, con acceso a católicos estadounidenses como Marco Rubio y Jerry Vance (entre los dos estaría el sucesor de Donald Trump), a irlandeses, hispanos, e italianos católicos, podría realizar una gran labor como puente (Pontífice = el que construye puentes), entre todo aquellos con doble nacionalidad o en busca de una posibilidad que les permita documentarse a los migrantes tanto en Estados Unidos como en Europa y el resto del mundo.
Cuando en el 2023 el Papa Francisco nombró al cardenal Prevost, Prefecto del Dicasterio para los Obispos, un cargo destacado que elevó su perfil como futuro candidato papal.
Parecería que el nuevo Papa por su experiencia de vida pastoral podría tener las conexiones, y el conocimiento para construir puentes entre los más ricos y los más pobres, los más fuertes y los más débiles a nivel global.
Que la luz de su mandato ilumine al mundo entero.
¡Hasta el próximo encuentro…!
Dr.(c).Washington Daniel Gorosito Pérez