ENCUENTRO CON GOROSITO…
El enfrentamiento entre estas dos potencias nucleares asiáticas ya casi va a cumplir una semana, la escalada militad ha dejado unos 50 civiles muertos, decenas de heridos y gran cantidad de ciudades en estado de alerta. El ejército paquistaní anunció haber derribado 25 drones de fabricación israelí Harop, lanzados desde la India, algunos de ellos con blancos en ciudades muy pobladas como Lahore, Karachi y Rawalpindi, en la que se encuentra la sede del Cuartel General del Ejército paquistaní.
Simultáneamente, el Ministerio de Defensa indio dio a conocer la neutralización de varios ataques contra objetivos militares en el oeste y norte del país, utilizando su sistema de defensa aérea. Con represalia la India dice haber atacado radares y sistemas defensivos paquistaníes.
Pakistán ha prometido responder a los ataques “en el momento y lugar de su elección” y su primer ministro Shehbaz Sharif, afirmó que “India pagará un precio alto por su agresión desnuda”.
Mientras que el ministro de Defensa pakistaní Khawaja Asif, planteó algo muy distinto, una apertura al diálogo, dando a conocer a la prensa internacional que Islamabad estaría dispuesta a desescalar si hay voluntad del otro lado.
A su vez en India, el ministro de Relaciones Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar afirmó que “no hay intención de escalar en el conflicto”, pero advirtió que cualquier nuevo ataque de Pakistán será respondido “de forma muy firme”
Ante este contexto, la comunidad internacional sigue muy de cerca la situación, Rusia, China, Estados Unidos de América y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), emitieron llamados a la contención. El líder de la Casa Blanca expresó su deseo de que ambas naciones “resuelvan sus diferencias” y ofreció intervenir si fuera necesario. Mientras que los líderes de la China y Rusia pidieron a ambos bandos “actuar con responsabilidad”.
La denominada operación “Sindoor” que realizó la India, lanzando múltiples lanzamientos contra Pakistán y su parte de Cachemira, fue según el país agresor en respuesta al ataque mortífero del pasado 22 de abril, en el que fallecieron 26 turistas hindúes en Pahalgam, Cachemira, Administrada por India, en manos de un grupo armado denominado Frente de Resistencia. Quienes reivindicaron el atentado son conocidos por reclamar la Independencia de Cachemira, aunque la India afirma que es una rama del grupo terrorista Lashkar- e-Taiba (LeT), con sede en Pakistán.
Si bien Islamabad negó su participación, Nueva Delhi comenzó a tomar cartas en el asunto. Inicialmente, suspendió su participación en el Tratado de las Aguas del Indo, del que depende Pakistán para su abastecimiento de agua, generando respuestas desde Pakistán amenazando con sus pender su participación en el Acuerdo de Simla, un pacto firmado en el año 1972 tras la guerra indo- pakistaní.
Desde ese momento, ambos países han tomado medidas drásticas que han reducido al mínimo sus relaciones diplomáticas, como el cierre mutuo del espacio aéreo nacional y la expulsión de representantes del otro país, corte del comercio bilateral y la negación del uso de sus puertos a barcos de bandera del rival.
El ministro indio de Asuntos Exteriores declaró que los ataques con misiles “se centraron en desmantelas la infraestructura terrorista e inhabilitar a los terroristas que pudieran ser enviados a la India”.
A su vez el ministro de Defensa paquistaní externó: “Los cachemires tienen derecho a determinar su propio destino. El ejército y el pueblo van de la mano y las crisis nos unen”. Concluyó: “No tenemos miedo a la muerte y siempre estamos dispuestos a hacer sacrificios”.
¡Hasta el próximo encuentro…!
Dr.(c) Washington Daniel Gorosito Pérez