ENCUENTRO CON GOROSITO…
Un documento del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sostiene que si los sectores más pobres económicamente hablando del planeta, fueran destinatarios de un ingreso básico durante 6 meses, el que pudiera cubrir unos 3000 millones de personas para que no tengan que salir de sus hogares diariamente a trabajar para sobrevivir; sería posible frenar el ritmo del contagio del coronavirus.
Achim Steiner quien funge como administrador de dicho programa de Naciones Unidas; sostuvo durante la presentación del informe que la introducción de un ingreso básico temporal para las personas más pobres del mundo se ha planteado como una opción, algo que habría parecido importante hace unos meses atrás. La medida alcanzaría unos 2700 millones de personas como mínimo, los que habitan en 132 países y viven bajo la línea de pobreza.
El costo de implementación sería de 199 mil millones de dólares mensuales. Para Steiner: “estos tiempos sin precedentes exigen medidas económicas y sociales sin precedentes”. Con referencia a costos, representan el 12% del total de la respuesta financiera prevista para 2020 ante la pandemia COVID- 19; o el equivalente a la tercera parte del monto que los países en desarrollo deben pagar por su deuda externa.
El límite promedio de vulnerabilidad está en los 62 dólares mensuales, promediando ingresos y necesidades de consumo en los 132 países podría situarse en alrededor de los 110 dólares. Para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la medida es viable y debe ser puesta en práctica con urgencia tomando en cuenta que en los países en desarrollo, 7 de cada 10 trabajadores lo hacen en la economía informal.
Según el documento de la ONU: “esas personas no pueden subsistir si no salen de sus hogares; además no cuentan con protección social y un ingreso básico temporal les permitiría acceder a los medios necesarios para adquirir alimentos y costear sus gastos de salud y educación”. Para sufragar el ingreso básico temporal se propone que los países podrían reorientar los fondos que originariamente destinan al pago de sus compromisos de deuda, que este año suma unos 3.1 billones de dólares.
El Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el diplomático portugués António Guterres, había solicitado la aplicación de una moratoria amplia de la deuda que poseen los países en desarrollo; con el objetivo de reorientar esos fondos a las medidas de emergencia necesarias a los efectos de contrarrestar las afectaciones que las economías de los países están sufriendo por la crisis provocada por el COVID- 19.
Con anterioridad las comisiones regionales de la ONU, ESCAP en Asia y el Pacífico; CEPA en África y CEPAL en América Latina y el Caribe, habían venido insistiendo en la necesidad de proporcionar un ingreso básico de emergencia, lo que ahora plantea el PNUD a nivel global. Las estimaciones para este año son trágicas, se considera que el Desarrollo Humano retrocederá por primera vez desde que empezó a medirse en 1990; se calcula que 100 millones de personas más caerán en la pobreza.
Hasta ahora sobre todo en la región de América Latina y el Caribe que es la más atacada por la pandemia, específicamente en México y Brasil, las propias características de la crisis hacen que la capacidad de respuesta de los gobiernos sea limitada. Una vez más las críticas circunstancias ponen en evidencia la enorme desigualdad presente en la región de América Latina y el Caribe, la mayor del planeta.
¡Hasta el próximo encuentro…!
Dr.(c). Washington Daniel Gorosito Pérez