NACIONES UNIDAS, GUERRA MUNDIAL, HOLOCAUSTO, PAPA PIO XII

ENCUENTRO CON GOROSITO…

Estimado lector/a, seguramente usted pensará que complejo está este título. Le puedo asegurar que a medida que usted avance en la lectura de este artículo lo comprenderá fácilmente.

Iniciaba el 7 de mayo de 1945, eran las 02.41 de la mañana, cuando en el Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada (SHAEF), en Reims, Francia; el Jefe del Estado Mayor del Alto Mando de las Fuerzas Armadas alemanas (Oberkommando der Wehrmacht, OKW), el General Alfred Jodl, firmó el acta de rendición incondicional y de esa manera terminaba la 2ª. Guerra Mundial en Europa. El Japón firmaría su rendición el 2 de septiembre con lo que concluía el conflicto en toda Asia.

Hace unos días, el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) el diplomático portugués António Guterres externó en un mensaje cuyo objetivo era recordar a los caídos durante esa conflagración lo siguiente:

“En el día de la memoria y la reconciliación el mundo rinde homenaje a millones de personas que murieron en la 2ª. Guerra Mundial y recuerda sus sufrimientos. No debemos olvidar el Holocausto y otros crímenes terribles de los nazis”.

El Jefe del organismo mundial agregó que el entendimiento de la importancia de la solidaridad internacional y de los valores humanos fue lo que llevó a la fundación de la Organización de las Naciones Unidas, cuya misión principal es librar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra.

“Nuestro mundo continúa sufriendo las consecuencias de los conflictos. E incluso durante la crisis de COVID- 19 somos testigos de tentativas de sembrar división entre la gente y propagar el odio”. Afirmó que al conmemorar el 75º Aniversario de la derrota de la Alemania nazi, la humanidad debe recordar las lecciones de 1945 y unificar esfuerzos para acabar con la pandemia y construir un futuro de paz, seguridad y dignidad.

Tomando en cuenta el mensaje del líder de la ONU, veamos los países que cuentan con la mayor cifra de fallecidos durante el trascurso de la guerra. URSS (24 millones); China (20 millones); Alemania (8.800.000); Polonia (5.600.000), Indonesia (4 millones); Japón (3.100.000); India (2.500.000), Indochina Francesa (1.500.000), Filipinas (1.400.000), Yugoslavia (1 millón), Rumania (830.000); Grecia (800.000), Hungría (580.000), Francia (567.000); Corea (473.000); Italia (457.000); Reino Unido (450.000); Estados Unidos (418.000); Austria (384.000) y muchas otras naciones, Brasil fue el único país sudamericano que envió tropas y fallecieron 2000 soldados.

Al finalizar la guerra en Europa se generó un enorme movimiento de refugiados, 7 millones fueron expulsados de Polonia, 3 millones de Checoslovaquia y 1.800.000 de otros países anteriormente ocupados por las fuerzas alemanas, mientras millones de refugiados de otras nacionalidades trataban de regresar a sus países de origen, muchos no tenían un lugar donde volver, sobre todo los judíos sobrevivientes de los campos de concentración nazis.

Los judíos de todas las nacionalidades descubrieron rápidamente que el fin del dominio nazi no significaba el fin de la persecución, ni mucho menos. Pese a todo lo que habían sufrido los judíos, el antisemitismo aumentaría al final de la guerra, por ejemplo los pogromos (matanzas, saqueos de gente indefensa en este caso judíos), en Polonia. Los judíos según el historiador Tony Judt en su obra “Posguerra”, no eran bienvenidos ni en el este ni en el oeste.

Hace unos días un informe  de la Conferencia Episcopal Alemana, confirmó que Obispos Católicos de ese país, “se hicieron cómplices de crímenes nazis”. El documento dice que si bien los Obispos no compartían la ideología racial de Hitler, de todos modos ayudaban a apoyar “tanto a los soldados como al régimen”.

A su vez historiadores alemanes afirmaron haber descubierto un documento que confirma cuanto sabía el Papa Pio XII sobre lo que sucedía durante el Holocausto y demuestra tras su investigación que no compartió esa información que poseía con las autoridades estadounidenses. Creo que ahora estimado lector/a entendió lo del título.

¡Hasta el próximo encuentro…!

    Dr.(c). Washington Daniel Gorosito Pérez

 

 

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