¡SE APARECIERON LOS DEMONIOS EN EL TEATRO JUÁREZ!

Enrique Avilés Rodríguez/Kuali

Demonio:      Licencia de entrar demando.  Providencia: ¿Quién es? Demonio:  El Rey de Occidente. Providencia: Ya sé quién eres, maldito, entra.

LOPE DE VEGA

El jueves 8 de octubre en el Teatro Juárez –casi a punto de iniciar la ópera Mefistófeles del compositor italiano Arrigo Boito (1848-1918) – el olor a azufre invadió el ambiente pues cuatro demonios vestidos de frac aparecieron sobre el escenario portando sendas lonas en las que se podía leer: “Los grupos artísticos de Bellas Artes nos pronunciamos en contra de la creación de la Secretaría de Cultura” y en otra “Los grupos artísticos de Bellas Artes exigimos respeto al marco jurídico del INBA y no a la desvinculación entre la educación-cultura”.

Hasta donde sabemos esta es una de las primeras manifestaciones públicas de inconformidad respecto a la propuesta de Enrique Peña Nieto de crear una Secretaría de Cultura para que “todos los mexicanos tengan acceso a la cultura y puedan crear y expresarse a través del arte”, esta instancia absorbería a CONACULTA –que carece de un marco jurídico propio– y por tanto al Festival Internacional Cervantino. Tal propuesta ha sido apoyada púbicamente por Rafael Tovar y de Teresa y por Jorge Volpi, afirmando que esta secretaría podrá ordenar todas las actividades culturales que se realizan a lo largo y ancho del país.

4 demonios

Foto: Enrique Avilés

Promesas demagógicas aparte, todos los grupos artísticos del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura han expresado su total inconformidad a dicha propuesta, pues según su punto de vista esta nueva secretaría consumaría la separación entre educación y cultura, reduciendo realmente el derecho a ellas cultura, propiciando así la desintegración del sistema educativo en vez de promover y estrechar su unidad. Se abre así una nueva disputa por la educación, la cultura, la ciencia y el arte en México en la que debemos asumir una posición activa so riesgo de que la tomen por nosotros.

Dentro del folclore alemán del medioevo el mito de un hombre que vendió su alma al diablo a cambio de sabiduría, riqueza y juventud fue muy popular. Pero también sabemos que existió un Fausto histórico, el alquimista, astrólogo y curandero Johann Georg Faust (1480-1540), del que el reformador Phillipp Melanchthon (1497-1560) testificó su existencia, destacando que siempre iba acompañado de dos perros que, afirmaba la gente, eran demonios a su servicio.

En 1527 apareció en Alemania el primer libro que inicia la tradición literaria del mito faustiano, el grimorio o tratado alquímico llamado Praxis Magia Faustiana atribuida al doctor Johann Faust, en el que aparece por primera vez el nombre del maligno Mefistófeles.

Otro hito dentro de esta tradición literaria es, sin duda alguna, la obra de teatro del malogrado Christopher Marlowe (1564-1593) en la que aparecen muchos de los personajes que años más tarde Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) incluirá en su poema romántico Fausto.

Fausto de Marlowe

Así pues, el mito faustiano ha sido el punto de partida –la inspiración– de muchísimas obras literarias, musicales y pictóricas, de entre las que indudablemente descuella la recreación hecha por Goethe. En el campo de la música destacan el Fausto de Charles Gounod, La condenación de Fausto de Hector Berlioz y el Mefistófeles de Arrigo Boito, aunque tanto Beethoven como Richard Wagner compusieron obras sobre el mismo tema.

En esta 43 edición del Festival Internacional Cervantino se presentó en el Teatro Júarez la ópera de Boito, pero en una versión en concierto es decir un montaje operístico sin escenografía y sin vestuario ad hoc, lo que no deja de causar cierta pesadumbre porque se esperaba una puesta más espléndida, menos “frugal”.

La ópera Mefistófeles de Boito fue estrenada en el Teatro alla Scalla a Milano en 1868 sin ningún éxito pues sólo fue representada un par de veces, por lo que el autor se dio a la tarea de reelaborarla, reestrenándola en el Teatro Comunale a Bolonia a fines de 1875, esta vez con gran éxito.

En nuestro país se estrenó en el Teatro Nacional de la Ciudad de México en 1888 y se representó en el mismo foro varias veces, pero según varios testimonios de la época no fue muy bien aceptada debido a sus wagnerianas complejidades musicales. Posteriormente se ha representado en nuestro país varias veces, la última en 1953, y en este 2015 la Ópera de Bellas Artes la ha puesto para el 43 FIC pero en versión para concierto, teniendo como director concertador al serbio Srba Dinic, con la participación del Coro del Teatro de Bellas Artes, dirigido por el catalán Xavier Riber y el mexicano Rodrigo Elorduy, el Coro de Niños y Jóvenes de la Facultad de Música de la UNAM dirigido por la maestra Patricia Morales, y la Banda de Música del Estado de Guanajuato dirigido por Hugo Maldonado.

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Foto: Christa Cowrie/FIC

La ópera está estructurada por un prólogo en el que un coro celestial –el de niños y jóvenes de la Facultad de Música– canta loas y alabanzas a Dios cuando aparece Mefistófeles –interpretado magistralmente por el bajo español Rubén Amoreti– quien reta a Dios afirmando que puede hacer caer en el mal y el pecado a uno de sus más fervientes siervos, reto que acepta el Altísimo. Siguen cuatro actos en los que se narra la suerte de Fausto –encarnado por el estupendo tenor chihuahuense José Luis Ordóñez– y el desenlace de su tragedia, y concluye con un epílogo en el que Fausto muere en medio de un coro celestial mientras que Mefistófeles es arrojado nuevamente a los abismos del infierno.

Margarita/ Helena de Troya, la amada real y la amada ideal de Fausto, son interpretadas magistralmente por la multipremiada soprano mexicana Maribel Salazar; el personaje de Marta, amiga de Margarita, corre a cargo de la destacada mezzosoprano Rosa Muñoz; Pantalis, amiga de Helena, es encarnada por la multifacética mezzosoprano Grace Echauri; en el rol del anciano griego Nereo tenemos al tenor Juan Carlos López y, finalmente, en el papel de Wagner, discípulo de Fausto, encontramos al conocido tenor Gilberto Amaro, quien interpretó al timonel de El holandés errante, ópera presentada en el Palacio de Bellas Artes y en el 41 FIC en el 2013.

Una de las cosas que más lamentamos es que está ópera, que incluye el trabajo de decenas de participantes, haya tenido únicamente una función. Me parece que los organizadores del FIC deben reconsiderar la posibilidad de realizar varias funciones, particularmente de obras de gran calado y costo como es el caso.

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Foto: Christa Cowrie/FIC

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