ZAPATA, ¿A QUIÉN LE PERTENECE?

Mario Bravo Soria/Notimex/México.— En días anteriores, y aun hasta este preciso viernes, se ha generado una intensa polémica —incluso con momentos de violencia física— en torno a la pintura La Revolución, del artista chiapaneco Fabián Chairez. Dicha obra muestra a Emiliano Zapata a caballo, desnudo, con cuerpo de mujer y usando tacones, cuadro (uno de los más de las diez docenas que conforman la exposición Zapata después de Zapataexhibida en el Palacio de Bellas Artes) que ha visibilizado un estado de descomposición social respecto a la apreciación y comprensión del arte…]

Las respuestas no se han hecho esperar. Uno de los nietos del Caudillo del Sur ha dicho que tal pintura “denigra” a su abuelo. Algunas organizaciones que se reivindican campesinas han irrumpido en el Palacio de Bellas Artes con intenciones de quemar tal pieza. Asimismo, integrantes de la comunidad LGBT convocaron a una movilización en apoyo al arte del autor de dicha obra, manifestación que sucederá dentro de unas cuantas horas en la explanada del recinto ubicado en la Ciudad de México.

Tras las diferentes reacciones ya referidas e incluso sin obviar las posturas que en el resto de la sociedad mexicana ha causado la pintura integrante de la exposición Zapata después de Zapata, exhibida en el Museo del Palacio de Bellas Artes (cuyo cierre ocurrirá hasta febrero de 2020), esta sección Cultural pretende reflexionar —sin el vértigo y la inmediatez de las polémicas propias de las redes sociales— y formular las siguientes preguntas: ¿cuáles son los procesos de producción de los mitos nacionales, específicamente en este caso de los héroes de la Revolución Mexicana? Además, con respecto al líder principal del Ejército Libertador del Sur, nos referimos a Emiliano Zapata, ¿a quién le pertenece su legado, su imagen misma y la capacidad para ser reivindicado dentro de una agenda de lucha social en nuestra actualidad...?

Más allá de los gritos, golpes, amenazas, declaraciones, mensajes en redes sociales y demás reacciones acaloradas, a favor o en contra de La Revolución, realizada por Fabián Chairez (Chiapas, 1987), pretendemos hacer una pausa, aprovechar la grieta hecha por esta coyuntura y colar por ahí reflexión y análisis, pensar, siempre pensar sobre cómo y por qué ocurren ciertos procesos culturales y sociales en México y el mundo.

Para ello hemos consultado tanto al artista de la obra denostada como al propio curador de la exposición: Luis Vargas Santiago; además del historiador y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México, el doctor Enrique Rajchenberg; de la doctora en estudios latinoamericanos, feminista y docente Gabriela González Ortuño; así como a la especialista en literatura comparada y doctora por la New York University, Adriana González Mateos.

Buscamos en varios momentos al bisnieto de Emiliano Zapata, el historiador Édgar Castro Zapata, pero nunca atendió a las llamadas telefónicas ni a las peticiones de entrevista vía mensajería instantánea. Para ser plurales y equitativos en cuanto a la exposición de ideas en este reportaje, reproduciremos la declaración hecha a los medios de comunicación por parte de Jorge Zapata, el cual dentro de dicha familia es quien más ha expuesto su posición contraria a la pintura mencionada.

 

Un Zapata feminizado

Una vez realizado todo este viaje histórico desde las reflexiones de los entrevistados, podemos preguntarnos y quizás respondernos... ¿por qué en pleno año 2019 causa tanta incomodidad La Revolución, de Fabián Chairez?

La exposición Zapata después de Zapata, exhibida en su centenario mortuorio, contiene muchas otras pinturas que retoman la figura del Caudillo del Sur, incluso alguna en donde su rostro es colocado al cuerpo del ratón “Speedy Gonzáles”, esa caricatura realizada por la empresa estadounidense Warner Brothers. Pero tal imagen no generó ninguna molestia, solamente ocurrió esto con la pintura que feminiza al héroe revolucionario.

¿Cuál habrá sido la intención del artista para producir dicha imagen? En entrevista con Notimex, el oriundo de Chiapas responde:

—Principalmente, visibilizar otras realidades. Estamos muy acostumbrados a representar la imagen del héroe más cercano a la masculinidad hegemónica. Realmente hacen falta referentes positivos de otras masculinidades.

Según los especialistas que han colaborado con Notimex para reflexionar acerca de nuestra Historia nacional, existe una narrativa patriarcal en donde los mitos nacionales están vinculados a la virilidad, valentía y a la fortaleza física.

¿Por qué incomodó tanto dicha exhibición de Zapata como portador de un cuerpo de mujer?

El pintor envuelto en el debate, afirma:

—Vivimos en una sociedad completamente machista y misógina. Es una tristeza que a diario haya delitos de odio, manifestaciones de odio en contra de las minorías sociales y específicamente en contra de las mujeres. Es una temática que se está trabajando, hay mucha gente tratando de hacer algo al respecto. Existe una realidad que aún hace mucha falta trabajar: la homofobia, el machismo y la misoginia. Eso está bastante dentro de nuestra cultura. Cuando se presentan nuevas propuestas hay muchas personas que no están abiertas a recibirlas.

Por su parte, el curador de la exposición, ¿qué puede decirnos acerca del objetivo de tal exhibición que ha generado tantas reacciones en la sociedad mexicana?

—El 100 aniversario luctuoso y 140 de su nacimiento eran la ocasión perfecta para revisar qué ha pasado con el legado zapatista en el terreno de lo visual, pero no sólo desde un lugar celebratorio sino desde la crítica. Viendo cómo a partir de que Zapata es asesinado en 1919, su imagen va cambiando y se modifica y es reclamada por muchos movimientos sociales, artistas, escritores. Y ahí descubrimos que hay un Zapata siempre siendo el mismo, porque peleó por los derechos de las libertades campesinas, pero es muy versátil: la pregunta de la exposición es qué ha pasado con la vida pero de su imagen, y cómo es una suerte de imágenes que han acompañado al pueblo de México en sus constantes invenciones y reinvenciones, y donde Emiliano Zapata ocupa lugares a veces incómodos: por ejemplo, a pesar de ser un símbolo nacional también es un símbolo incómodo para el poder, como aquel momento de 1994 cuando surge el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y echa por tierra toda una retórica del salinato basada en la figura agraria de Zapata.

“Zapata es una figura indomable. En algún libro que estoy escribiendo le llamo el ‘Zapata incontenible’: quieres contenerlo pero escapa, escapa a los registros de la conmemoración política, porque está en los movimientos sociales, en los afectos de las comunidades de los pueblos... por eso es algo tan fascinante y queríamos traer ese recorrido visual por 110 años de manifestaciones visuales de los artistas más conocidos de México, desde Diego Rivera, Siqueiros, Orozco, María Izquierdo, hasta representantes de arte contemporáneo como Mariana Botero, Rubén Ortiz Torres, Alberto Gironella, Julio Galán...”

Una Adelita zapatista

¿El propio curador Vargas esperaba tal reacción ante la exhibición de dichas expresionex artísticas? Tajantemente, responde:

—No, nunca. Durante 2019 en México no esperaba que sucediera esto. Cuando fue el escándalo con Rolando de la Rosa, en 1988, hubo una crítica muy fuerte a su Virgen de Guadalupe (Virgen Marilyn, en la cual la figura religiosa aparecía con cuerpo de la actriz de apellido Monroe); ello causó que el director de aquel entonces (mi colega del Instituto de Investigaciones Estéticas, Jorge Alberto Manrique) renunciara al Museo de Arte Moderno; de hecho, De la Rosa había exhibido en el MUNAE una litografía en donde aparece una Adelita con rostro de Zapata: ahí hay un travestismo deliberado; pero como es un museo más pequeño no causó toda esta conmoción. Traes a la disidencia sexual a Bellas Artes y pones a temblar a los machos mexicanos.

 

 

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