“ESCENARIO DEL CAMBIO” TRANSFORMA ENTORNOS SOCIALES

Bernardo Monroy/San Francisco del Rincón, Gto.- En ocasiones, el arte puede cambiar a todo un entorno y una sociedad, no importa que se trate de una colonia considerada ‘conflictiva’. El teatro, en este caso, modifica a las personas. Así lo ha demostrado Rosa Elena Romero.

Rosa es directora de la compañía ‘Teatro Andante’, y fundadora del grupo de teatro comunitario ‘Soy del puño’ en la ciudad de San Francisco del Rincón, que se dió a conocer desde enero de este 2025, aunque que casi termina debido a un trágico suceso: el asesinato de Yiancarlo, el niño que amaba las artes escénicas y perdió la vida en un tiroteo el primer día del año.

FOTO: CORTESÍA

Su proyecto más reciente es un laboratorio creativo en El Puño (considerada una de las colonias más conflictivas en San Francisco del Rincón) surgido como una convocatoria de la Secretaría de Cultura, de ‘Cartografías de la memoria, mujeres y territorios en Guanajuato’, donde se narra el impacto de las mujeres tejedoras de sombreros, parte esencial de la cultura de San Francisco.

FOTO: CORTESÍA.

Pese a las dificultades han trabajado de manera constante por mejorar el entorno de la colonia. Esta es su historia.

“Lo de Yiancarlo hizo que como colectivo nos uniéramos para sanar, enfrentar esa situación tan dolorosa”, reconoce Rosa Elena, a quien sus amigos del gremio teatral llaman ‘Rosy’.

Una de las obras de teatro que más les ha dado reconocimiento fue ‘¿A dónde van los niños?’ donde por medio de teatro de corte documental, dan a conocer su labor y la colonia de El Puño.

Sobre el proyecto, Rosy recuerda que el título fue ‘Mujeres en el Puño, hilando la memoria, conquistando la libertad’, en el que detallaron una cartografía de las mujeres que se dedican a tejer sombreros, todo con lo que ella define como “una mirada niña”.

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Se realizó más que una obra de teatro, una instalación escénica en la deportiva del Puño, simulando un viaje con distintas estaciones del pasado y el presente del barrio. Es un recorrido completamente interactivo y lo valioso es que se puede replicar en cualquier colonia de México. El objetivo, reconoce Rosy:

“Es moverlo, replicarlo. San Francisco fue la base”.

Así, contaron la vida de las tejedoras en un proyecto intergeneracional, desde niñas pequeñas hasta adultas mayores, pasando por adolescentes y bebés. De este modo las mujeres de mayor edad se unen con las más jóvenes.

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Sobre lo que esto significa, explica: “Las mujeres del Puño han tenido que atravesar muchos obstáculos. Hay casos de niñas que han tenido que dejar la escuela por trabajar, mujeres y madres a las que les han arrebatado a sus hijos en crímenes, feminicidios… así, buscamos el arte y la ternura como una forma de resistencia, de pedir paz y justicia”.

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