Bernardo Monroy/León, Gto.- La existencia de hornos crematorios clandestinos hallados en Teuchitlán, Jalisco, del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es una noticia que ha dado la vuelta al mundo, apareciendo en todos los medios mexicanos y en periódicos extranjeros como el inglés The Guardian o el español El País. Ante semejante horror, la pregunta que surge es si en Guanajuato hay lugares así.
De acuerdo con David Saucedo, reconocido analista político y consultor en seguridad que brinda servicios de asesoría en el diseño de políticas públicas, la respuesta es un “sí”. En entrevista para este medio habla al respecto, así como la situación del país y el alarmante poder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
“Sí. Sí los hay” responde respecto a los hornos crematorios clandestinos “Lo que se hace en Guanajuato es utilizar los hornos de tabique. Esta información data de por lo menos cinco años”. Aseguró que en el estado de Guanajuato hay tres hornos que operan en el clandestinaje y están ubicados en municipios del sureste y suroeste del estado.
Como es de conocimiento público, las cifras de personas desaparecidas es inusualmente alta, y aumenta cuando se sabe que muchas personas no han reportado a sus familiares desaparecidas. En este sentido, la labor de las buscadoras ha sido crucial. Como lo explica el especialista y conocedor del tema:
“Con su labor, (las buscadoras) han dado en un talón de Aquiles del narcotráfico pues encuentran los cuerpos con mayor eficacia que las autoridades. Han encontrado por mucho, y sin recursos, más que las autoridades”.
Como es bien conocido, Saucedo resalta que los jóvenes que se preparan para ser sicarios son reclutados forzozamente por el crimen organizado, y se les obliga a realizar actos de temeridad. En ocasiones, les dan metanfetaminas para que tengan suficiente energía y valor. Basta con recordar el video de los 5 jóvenes desaparecidos en 2023 de Lagos de Moreno, que fueron obligados a matarse entre ellos.
“Forma parte, lamentablemente, de los usos y costumbres del narco, con los que envuelven a los jóvenes”, señala Saucedo.
No solamente el Cártel de Jalisco, sino también otros grupos criminales, han contratado mercenarios colombianos e integrantes del grupo de élite del ejército de Guatemala, ex miembros del ejército y la marina (desertores, evidentemente) entre otros, que son reclutados por los cárteles para los campos de entrenamiento, que van desde tiro, artes marciales, hasta prácticas de tortura y atrocidades como sacarle el corazón a sus rivales y comerlos a mordidas. Desde tiempos de los Zetas, estas actividades de violencia y brutalidad eran parte de la “mitología” del narco.
Lo anterior es el contexto. En cuanto al crematorio que ha sido tema en las últimas semanas, Saucedo explica que, con toda seguridad los lugareños sabían que allí habían actividades ilícitas, y profundiza:
“Los hornos forman parte de una estrategia para desaparecer los cadáveres, obviamente, el secuestro de jóvenes y el descuartizamiento es para dar capacidades táctico-operativas a sus cèlulas, mientras que el incineramiento de cadáveres es para evitar los juicios por homicidio, porque si no hay cadáver no hay homicidio, y si no hay homicidio no se le pueden enjuiciar, y si es capturado, las penas son muy largas y la posibilidad de que se quiebre su lealtad es alta”.
¿NARCOESTADO?
Mucho se ha hablado de que México es un narcoestado, controlado en su totalidad por el crimen organizado. Al respecto, no hay una respuesta ni simple, ni dicotómica. Sobre este tema, Saucedo puntualiza:
“No coincido tanto con el término narcoestado, porque aún no dictan la política fiscal, monetaria, exterior y desarrollo social, pero eso no significa que no tengan avances, que los tienen: designan candidatos, asesinan candidatos y establecen impuestos como lo son el derecho de piso, e influyen en la relación con Estados Unidos, de manera negativa. No creo que estemos en un narcoestado... pero para allá vamos”.