ENCUENTRO CON GOROSITO…
El periódico británico The Telegraph, da a conocer datos de un supuesto borrador que hace unos días se filtró con exigencias del Gobierno estadounidense a Ucrania como elementos claves de un Acuerdo. Aparentemente provenía de fuentes turcas lo que hace que tengamos que tomarlo con “pinzas”. Aunque cierto grado de veracidad puede ser tomado en cuenta dada la publicación realizada por un periódico serio como es The Telegraph.
En el mismo, el presidente estadounidense Donald Trump ofrece a Ucrania una paz cara, frágil y que consolide la dependencia de ese país, indudablemente basado en la fragilidad del régimen de Zelensky al que Trump acaba de llamar “dictador y corrupto” y del país en general.
Son 4 los puntos clave del borrador:
1) que Estados Unidos ha provisto de “significativo apoyo financiero y material a Ucrania”, desde 2022 en el marco de la guerra.
2) que estados Unidos “desea invertir junto a Ucrania en una segura y libre Ucrania”.
3) que Estados Unidos y Ucrania desean “una paz duradera” y “una asociación duradera entre ambos pueblos y gobiernos”.
4) que Estados Unidos y Ucrania esperan “que las partes hostiles en el conflicto no se beneficien de la construcción de Ucrania”.
El documento plantea directamente que como EE.UU, ha apoyado e invertido mucho en Ucrania debe obtener ventajas al llevarse a cabo el proceso de paz. En parte, el Gobierno estadounidense está presionando a Kiev, dada la debilidad en que ha sido sumido el país por Rusia en el presente conflicto.
Se reconoce en el documento el valor estratégico de Ucrania en materia energética, de ahí la integración del denominado Fondo de Inversión para la Reconstrucción, tomando en cuenta sus recursos energéticos y minerales, gasísticos, petrolíferos, en lo logístico, puertos y otras infraestructuras.
En el escenario actual de la disputa tecnológica con la República Popular China, Estados Unidos también busca reforzar su papel como proveedor de energía; podemos apreciar ante el boicot contra el gas procedente de Rusia, el auge del gas licuado procedente de Estados Unidos a Europa.
Como parte de la propuesta de la Unión Americana, se establece que el Gobierno de Ucrania recibirá el 50% de los ingresos resultantes de licencias que se hayan emitido para los recursos ucranianos mencionados en el documento, existirá, un gravamen sobre dichos ingresos que favorecerá a Estados Unidos.
A su vez el borrador define “que el Gobierno de Estados Unidos tendrá el derecho de tanteo para la compra de minerales exportables”. Esto significa que para cada compra de minerales ucranianos, Estados Unidos se reserva el derecho de “igualar” la oferta de terceros actores y adjudicarse para sí el acuerdo.
El Fondo de Inversión para la Reconstrucción tendrá el derecho exclusivo para establecer el método, criterios de selección, términos y condiciones que deberá utilizar el Gobierno de Ucrania para otorgar y documentar licencias futuras para extraer o monetizar de otro modo los recursos naturales de Ucrania sujetos a este Acuerdo”. Lo anterior plantea la “sumisión” de Ucrania a la hora de brindar licencias sobre sus recursos energéticos y minerales.
El acuerdo que habría ofrecido Washington a Kiev, de duración indefinida, obliga a renunciar “a la inmunidad soberana con respecto a su responsabilidad” y “a la inmunidad respecto del embargo y ejecución contra activos según sea necesario para responder cualquier reclamo que el Gobierno de Estados Unidos (o cualquier delegado del Gobierno de Estados Unidos) pueda tener contra el Gobierno de Ucrania.
Un equipo designado por el presidente Donald Trump, tendrá el “derecho” de auditar la contribución del Gobierno de Ucrania al Fondo e impone una obligación a Kiev de “reportar mensualmente recibos y otros asuntos de relevancia# sobre los asuntos que se mencionan en el Acuerdo. El Gobierno estadounidense, por otra lado completa las exigencias del Acuerdo, así: “El Gobierno de Estados Unidos nombrará un ingeniero y auditor independiente pagado por el Gobierno de Ucrania”. El presidente estadounidense ha insistido en la urgencia de llegar a un acuerdo con Ucrania que satisfaga, en primer lugar los intereses de Washington.
El cierre del “posible” documento expresa: “Entre otras representaciones y garantías de Ucrania, no existe disposición constitucional, ni alguna disposición de ningún tratado, convención, estatuto, ley o reglamento, decreto, orden judicial, o similar autoridad vinculante para Ucrania (o cualquier afiliado del mismo, incluidos entre otros, Ukravtodor) sea parte que pueda ser contrariada o violada, o bajo el cual pueda surgir un incumplimiento material o pueda efectuarse una moratoria en relación a cualquier obligación por dinero prestado del gobierno de Ucrania como resultado de la ejecución, entrega o desarrollo de las obligaciones que deberá asumir Ucrania, en virtud de los acuerdos aquí contemplados”.
Coincido con el experto politólogo y analista internacional Eduardo García Granados, que en el presente texto, “Ucrania es humillada frente a un Washington que aprovecha la debilidad relativa de Kiev, apuntalada tras tres años de belicismo en Europa y Estados Unidos de América”.
¡Hasta el próximo encuentro…!
Dr.(c).Washington Daniel Gorosito Pérez