BAJO EL MANTO DE LA NIÑA BLANCA: LA SANTA MUERTE EN LEÓN


Texto y Fotos: Bernardo Monroy/León, Gto.- El Santuario de la Santa Muerte se encuentra en la calle Florencio Antillón de la ciudad de León, cerca del Descargue Estrella. Allí está: tres imágenes de tamaño natural en una vitrina rodeada de veladoras. El reciente hallazgo del cuerpo de un hombre baleado a unos metros del lugar encendió las alarmas locales, pero para los creyentes no hizo más que reavivar la conversación sobre un fenómeno innegable: la fe en la Santa Muerte sigue ganando terreno en Guanajuato.

El caso despierta el interés, cada vez mayor, del culto a esta deidad

La veneración a la Santa Muerte es un hecho en todo México. Aunque no se encuentran cifras formales de su crecimiento y auge recabadas por el INEGI, el doctor en Historia de América Latina por la Universidad de California, Andrew Chesnut, calcula que cuenta con más de 10 millones de seguidores en todo el mundo.

Así, se pueden apreciar (y visitar) altares a la también llamada Niña Blanca en Tepito en la CDMX, en San Francisco del Rincón y en León, donde hay dos dedicados a su imagen: uno en la calle San Luis Potosí en la colonia Loma Bonita, y otra en la colonia Bellavista, cerca del Descargue Estrella.

El altar de la Santa Muerte en la Belisario Domíngez y Florencio Antillón se encuentra a mitad de una escalinata que conduce a la calle Anda. A lo largo de los años, ha crecido la maleza y los árboles. Los más devotos dicen sentir una ‘vibra’ ante la presencia de la imagen, que cuenta con su capilla y su vitrina, donde hay tres imágenes: la de en medio está sentada, vestida de rojo, sosteniendo su guadaña. Las otras dos, de pie. Miden lo que un ser humano común.

Un poco más arriba está otra escalinata y otra imagen de la Sana Muerte, pintada con aerosol. ´Ésta, estuvo allí mucho antes de la actual capilla. Durante todo el día y toda la noche, la gente llega a rendirle tributo. Le dicen “Mi Flaquita”. También “La Señora”. “La Dama”, “La Blanca”, “La Madrina”, “La Justiciera”, pero sobre todo: “La Niña Blanca”.

Aunque la gente se siente en los escalones a rezar o a dejarle una ofrenda, que va desde veladoras a manzanas, pasando por monedas, el lugar suele ser tranquilo, dedicado a la oración… Sin embargo, en ocasiones anteriores ya han ocurrido actos criminales en sitios dedicados a la ‘Niña Blanca’. Basta recordar que en 1 de noviembre de 2024 asesinaron a balazos a 3 personas en las calles Luis Long y Cuatro, de la colonia Flores Magón. Todo esto, durante un festejo a la Santa Muerte.

En el Mercado Aldama, hay locales dedicados a la venta de artículos esotéricos que venden todo lo necesario para venerar a la Santa Muerte. Desde pequeñas imágenes y paquetitos de incienso, hasta enormes estatuas de un metro. Para los comerciantes, la clientela es constante.

Perspectivas

Javier Estrada, adorador de la Santa Muerte, cuando se le pregunta qué opina respecto a que se vincule a su veneración con el crimen, responde sin dudar: “A la gente que cree eso, yo le diría que primero investigue. No todas las personas son completamente buenas ni completamente malas. Es como afirmar, sin fundamento, que todos los sacerdotes son pederastas. El culto a la Santa Muerte es una religión, y como tal no hay malas religiones, sino malos religiosos”.

Aunque la Iglesia condena el culto a la Santa Muerte de forma tajante en un país profundamente católico como México, Andrew Chesnut, el historiador y especialista antes citado, autor del libro ‘Santa Muerte, la Segadora Segura’ señala que aunque no está canonizada, sí está legitimada por el pueblo.

“El impresionante crecimiento del culto a la Santa Muerte durante la última década se puede apreciar en los millones de nuevos devotos que no son amantes abandonados ni traficantes de narcóticos o estimulantes. La nueva grey de creyentes es un grupo heterogéneo con diversas aflicciones y aspiraciones, que buscan veladoras de todos colores, entre ellos el morado para la salud y el dorado para la prosperidad”.

Así, entre altares e imágenes, este culto sigue en León.

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