Bernardo Monroy/Fotos: Bernardo Monroy/León, Gto.-Ubicada en el barrio de San Miguel, la antigua estación de ferrocarril se alza como un recuerdo de otros tiempos: en los que había intenso movimiento, en que era un orgullo del siglo XIX y mediados del XX. Hoy, está completamente en el olvido.
Caminar por la estación es realizar un viaje al pasado. La estructura, propia de las de su tipo en el siglo pasado, tiene concreto y madera, mezclándose con el pavimento y las vías de acero del tren, que se encuentran a unos pasos. Sin duda, a finales del siglo XIX el bullicio y el movimiento eran incesantes, desde la venta de boletos hasta el comercio… hoy en día ya no es así. La madera de las puertas ha envejecido, y la zona luce solitaria. Lo cierto es que toda esa estructura es un lugar histórico, que marcó la historia de León.

Sobre este gradual abandono, el cronista de la ciudad de León, Luis Alegre, señala que el municipio o el estado no pueden intervenir directamente porque es un bien nacional concesionado a la empresa privada Ferromex. En ese caso, La solución planteada es la concertación entre autoridades, el INAH y el concesionario para restaurarla como monumento.
Alegre advierte: “esa estación es a mi manera de ver, el monumento más importante de todo el XIX en términos de la vida civil (…) es imposible explicar la historia de León sin tener en cuenta este recinto”.
Alegre señala que es terrible que la estación esté abandonada, y haya pasado por incendios, como ocurrió en el año 2023. Sin embargo, su rescate es más de competencia federal pues no puede intervenir el municipio, porque es un bien nacional que está concesionado a Ferromex:
“Es imposible que le pueda meter dinero el gobierno municipal o el gobierno del estado o un particular, porque está concesionado a otra empresa y es un bien nacional. Y eso nos deja atados de manos, en el sentido que no se puede invertir públicamente en ello, que no hay la capacidad para para asegurar que está resguardado todo, porque está en manos del concesionario que es un particular”.

Lo que sí se puede hacer, teoriza Alegre, es buscar la manera de que las autoridades puedan trabajar en el entorno, para que se convierta al menos en un monumento a una época, a una época, que cambió la propia historia de la ciudad.
“Porque finalmente es eso: es un recordatorio de lo que hemos sido, de cómo es que hemos evolucionado”, sentencia.
FANTASMAS DE ACERO Y VAPOR
La historia de la estación de ferrocarril es ríquísima. No solamente en León, sino en todo el país y el mundo. Durante el siglo XIX, implicó un parteaguas de tecnología, infraestructura y avance imparable.
Alegre recuerda: “el 28 de julio de 1882 es cuando se inaugura el primer viaje y va a ser en 1884 cuando se complete de León a Ciudad Juárez (…) En su momento, el ferrocarril fue la modernidad misma. De hacer antes un viaje a México en carruajes en el que te podías tardar hasta una semana, a poderlo hacer en 14 horas”.
Se inauguró en 1882, y fue un lugar importantísimo para la ciudad. Hizo evolucionar a León, le permitió crecer, pues facilitó la importación de maquinaria y la exportación masiva de los productos que distinguían a León en el siglo XIX: el rebozo (donde era líder), el calzado, las pieles y la herrería del barrio del Coecillo (cuchillos, espuelas y herrajes).

Al ser una parada conectada, la ciudad recibió a grandes compañías artísticas nacionales e internacionales y atracciones populares de la época, como el famoso circo de Ricardo Bell. En síntesis, ayudó, en su tiempo, al entretenimiento, la industria y el traslado ya fuera por cuestiones de negocios o diversión.