NI LA LLUVIA DETUVO A LA AFICIÓN LEONESA

Bernardo Monroy/León, Gto.-El partido de dieciseisavos en el Mundial 2026 fue memorable para la afición leonesa. Ni la torrencial lluvia que azotó la Zona Centro, ni la ciudad semivacía impidieron que todo mundo se divirtiese como nunca. ¿El resultado? Un demoledor 2-0 a favor México.

El juego entre Ecuador y México estuvo cargado de polémica. Desde que se supo quien enfrentaría al Tri, no faltaron los comentarios burlones y los memes en redes sociales. Al poco tiempo se viralizó que la afición se concentró en el hotel donde se hospedaban los seleccionados ecuatorianos, para hacer ruido y no dejarlos dormir.

En León, la gente esperaba el momento climático. Esta vez había mucha más gente en los alrededores del Templo Expiatorio, donde se montó la enorme pantalla. El cielo nublado presagiaba tormenta, pero a nadie le importó. Para eso llevaban paraguas, chamarras, impermeables. El objetivo era apoyar a México.

No faltaron momentos en que, cuando se proyectó a la selección de Ecuador, todos abuchearon e insultaron, mientras que los gritos de ‘¡Hurra!” acompañaron a los del tricolor.

El partido transcurre con tensión. Con miedo incluso… entonces… es… alrededor de las 20:00… ¡Que ocurre el milagro! El primer gol de Quiñones vuelve locos a todos. Luego, sigue el segundo a cargo de Jiménez.

El señor Jorge García, encargado de dirigir la batucada conformada por tambores e instrumentos de viento, contagió de emoción a los aficionados. Entre el sonido del saxo y los tamborazos todos festejaron.

Entonces, alrededor de las 21:00, empieza a caer una lluvia intensa, torrencial. Pero pocos se retiran. Hay quienes celebran y bailan, otros juegan cascarita. Hay relámpagos. Pero ni Tláloc ni Thor detienen a la afición. Así, con un 2-0 y el pase a octavos de final, concluye el partido.

Las redes sociales reflejaron el éxito: videos de cómo se celebraba en León, en Dolores Hidalgo, en San Francisco del Rincón y hasta en el estado vecino de Michoacán, concretamente en Morelia.

Aunque distintos en miles de aspectos, tanto Ecuador como México tienen dos obras fundamentales en su literatura: los primeros, ‘Huasipungo’ de Jorge Icaza. Los segundos, ‘Canek’ de Emilio Abreu Gómez. Ambas hablan sobre indígenas que luchan y se entregan en cuestiones de vida o muerte. Sin duda, los 22 jugadores en la cancha demostraron la herencia de sus letras ante la portería y el balón.

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