EL KREMLIN ACUSA A FRANCIA DE PIRATERÍA POR ABORDAR PETROLERO

ENCUENTRO CON GOROSITO…

En Moscú, del Kremlin sale la calificación de “piratería” al abordaje del petrolero Tagor en el Océano Atlántico por efectivos de la Marina francesa. Rusia cuestiona la legalidad de la operación llevada a cabo por las autoridades galas contra el petrolero Tagor y considera que esta acciones rozan la piratería internacional.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo a los medios de comunicación: “Consideramos ilegales estas acciones, rayan en la piratería internacional. No estamos de acuerdo en lo absoluto de que se llevan a cabo en estricta consonancia con el derecho internacional”, afirmó.

Anteriormente el Gobierno de Francia, había informado que sus fuerzas armadas, habían interceptado en aguas del Océano Atlántico al petrolero Tagor, el que supuestamente navegaba desde la ciudad rusa de Múrmansk bajo pabellón falso. De acuerdo con la Embajada de Rusia en París, el Gobierno de Francia no notificó a la parte rusa las medidas que fueron tomadas con referencia a este buque petrolero.

La Marina francesa abordó en aguas internacionales del Océano Atlántico a un buque petrolero sancionado y vinculado al transporte de crudo ilegal ruso, en una operación militar- naval,  dirigida directamente contra los mecanismos de evasión de sanciones de Occidente, que permiten a Moscú sostener ingresos energéticos burlando dichas sanciones occidentales.

El buque fue interceptado a 400 millas al oeste de Bretaña. La operación naval se realizó con apoyo del Reino Unido y fue anunciada por el presidente francés Emmanuel Macron, quien difundió imágenes de los comandos navales descendiendo  desde helicópteros sobre la cubierta del buque petrolero.

Según las autoridades francesas, el buque petrolero estaba bajo sanciones internacionales y era sospechoso de navegar con bandera falsa o irregular. Tras la inspección de la documentación a bordo la Prefectura Marítima del Atlántico conformó que existían dudas fundadas sobre la validez de la bandera que portaba la embarcación.

El capitán de la misma, que se identificó como ciudadano ruso, se negó reiteradamente a cumplir las órdenes que le fueron impartidas por la Marina francesa, lo que derivó en la toma de control del buque petrolero. La fiscalía de Brest abrió una investigación penal por falta de prueba de la nacionalidad del barco, navegación sin bandera válida y negativa a obedecer instrucciones en el mar. El petrolero Tagor, fue escoltado por la Marina francesa, hacia un punto de fondeo ubicado frente al noroeste de la costa de Francia, con el objetivo de realizarle nuevos controles. Mientras que el presidente galo, Emmanuel Macron remarcó que es “inaceptable” que buques eludan sanciones internacionales, violen el derecho del mar y contribuyan a financiar la guerra que Rusia libra contra Ucrania.

Para París, la operación naval, forma parte de una estrategia mucho más amplia destinada a golpear duramente a la denominada: “flota fantasma” de Rusia. Ese término designa a una red de buques antiguos, de propiedad opaca, con cambios de banderas frecuentes y registro, que son utilizados para transportar petróleo ruso fuera de los circuitos tradicionales y reducir el impacto de las sanciones occidentales contra Moscú.

La Unión Europea (UE, ya ha aprobado 19 paquetes de sanciones contra Rusia, pero Moscú ha logrado mantener gran parte de sus exportaciones, principalmente a país aliados del Kremlin, como China e India. El Kremlin reaccionó inmediatamente y además de lo ya informado líneas arriba, también el portavoz Dmitri Peskov, advirtió que Moscú tomara medidas para proteger sus intereses marítimos.

Con anterioridad la Marina francesa ya había interceptado otros buques petroleros  sospechosos de integrar la “flota fantasma” rusa, entre ellos el Grinch y el Deyna, en operaciones realizadas en el Mar Mediterráneo. Sin embargo, la captura del petrolero Tagor en el Océano Atlántico, muestra un endurecimiento de la vigilancia europea sobre las rutas marítimas habitualmente utilizadas por Rusia para violar las sanciones de Occidente a Moscú. La acción militar- naval ejecutada por Francia, abre un nuevo frente de tensión entre Rusia y la Unión Europea (UA). Para los aliados de Ucrania la presión sobre los ingresos petroleros rusos es una pieza central de la estrategia para limitar la capacidad económica de Moscú.

Para Rusia, en cambio, la interceptación de buques en aguas internacionales constituye una escalada  que puede llegar a tener consecuencias diplomáticas y militares.  Este hecho confirma una vez más, que la guerra en Ucrania, no sólo se desarrolla en el frente terrestre de ese país. También se disputa en las diferentes rutas marítimas, en los registros de banderas de los buques, en los seguros de transporte y en la capacidad de Occidente para cumplir el objetivo clave: que el petróleo ruso, transportado en buques de la “flota fantasma”, no llegue a sus destinos, cuyo pago seguirá financiando a la maquinaria militar rusa.

       ¡Hasta el próximo encuentro…!

                                                         Dr.(c).Washington Daniel Gorosito Pérez

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