Bernardo Monroy/León, Gto.- Las Joyas: se trata de uno de los polígonos más habitados de León, pero también, donde hay más necesidades. Para sus habitantes, el área está muy olvidada, y únicamente cuando ocurre un hecho delictivo mediático, la sociedad leonesa se acuerda de ellos. Para muestra, basta recordar el más reciente crimen, en el que una joven que fue abusada y además, la acuchillaron.
Para la gente de las Joyas (particularmente las mujeres) el problema de inseguridad en medio de diversos terrenos baldíos es un asunto de todos los días, pero están conscientes que es cuando ocurre un problema que hace eco en la ciudad que la gente voltea a ver a la zona. O como afirma el dicho: “ahogado el niño, a tapar el pozo”, pues es cuando llega la vigilancia a las calles.
Para David Herrerías, destacado académico y activista, quien durante más de una década ha luchado por mejorar la situación de Las Joyas y su gente con la asocoación civil 'Auge, Autogestión y Educación Comunitaria A.C.' el tema del abuso es complicado y lacerante.
Él mismo señala:
“El tema del abuso a menores es muy complejo. Desde luego que una parte, tiene que ver con el espacio público, como lo son las calles iluminadas. Sobre todo, se trata de un espacio público de calidad. Que haya lugares donde los niños y los jóvenes puedan salir a sus casas a pasar el rato y que estén vigilados, y en ese sentido, hay mucha falta tanto en las Joyas como en gran parte de la ciudad tener espacios públicos cuidados. Otra cuestión es que tiene que ver con la comunidad misma. Es decir, estrategias de cuidado que la comunidad misma tiene que ir desarrollando para acompañar a los niños a la escuela, o bien, crear espacios seguros cercanos a las escuelas. Pero el problema de fondo, es cultural, y tiene que ver con una cultura vinculada al machismo”.
EL DÍA A DÍA
Muchas de las personas en Las Joyas están conscientes de ello. Particularmente, de la zona conocida como Rizos de La Joya. En el área, abundan los terrenos baldíos, que con el pasar de los años se han convertido en tierra de nadie: páramos secos donde crece la hierba, la tierra y la basura se acumulan y mientras de día lucen desolados, durante la noche se convierten en coto de caza de asaltantes y otros criminales.
Las mujeres a quienes se les pregunta sobre la situación en su lugar de residencia o trabajo, responden no sin antes mirar a la calle, a los terrenos en cuestión, y a las zonas que en ocasiones, quedan solitarias. Aunque ya cuentan con el apoyo de la Guardia Nacional (cuyo cuartel se encuentra calles arriba) y hay espacios que se han abierto, como es el caso del Parque La Olla, todavía hay mucho por hacer y mejorar:
Así lo expresa Eugenia Montes, madre de dos hijos y esposa: “Siempre es en las mañanas o en las tardes cuando una más se tiene que cuidar, y eso es algo que tenemos que hacer entre nosotras. Siempre es cuando todo está oscuro. A veces nomás nos chiflan y nos dicen de cosas (sic) pero luego pasan cosas horribles como lo de aquella muchacha”.
Muchos vecinos, como es el caso de Julieta Pazos, están conscientes que el de aquella joven agredida no es el primero de los casos en los que los alumnos se ven involucrados. Basta con recordar cuando comenzaron a surgir amenazas en redes sociales en el área de Cañada del Real, caso que fue reportado por este medio:
El camión es otro asunto que se suma a la larga lista de necesidades en Las Joyas. Muchas mujeres esperan su ruta entre el intenso calor o el atroz frío. “A veces nos ayudamos entre nosotras” dice María, mientras aguarda su autobús. Ella es otra d ellas muchas jóvenes que residen en el área. “Así es mejor como nos la vamos llevando”