INDIGA ASESINATO DEL BIKER JORGE ZÁRATE

Bernardo Monroy/León, Gto.- El asesinato del motociclista Jorge Luis Zárate ha causado desconcierto, luto e indignación tanto en la comunidad biker como en la colonia Jardines del Moral donde ocurrieron los hechos.

Aunque actualmente se ha capturado a tres de los presuntos asesinos, el irreparable daño ya está hecho. Así es como la situación ha impactado a las personas que se desplazan en motos y forman parte de clubes, y a la gente que radica en la zona de Paseo del Moral.

Así es como los hechos han cambiado la percepción de la seguridad tanto a vecinos como a tripulantes de motos.

A través de redes sociales, gente de la comunidad biker mostraron su enojo y luto. El domingo velaron a su amigo y compañero de rodadas.

El club “La Tropa” publicó la imagen de un motociclista de rodillas, acompañado de la frase “Descanse en paz”:

“Muere a quien se le olvida y nosotros nunca pero nunca te vamos a olvidar Jorge, presente Jorge yu presente Jorge yu presente chingada madre elemento activo de la tropa por siempre”, señaló un mensaje del Facebook del grupo antes citado.

“Sin rumbo” grupo de San Francisco del Rincón de bikers, fue otro de los que enlutó ante los terribles hechos. Asimismo, “Black Panthers” otra de las agrupaciones biker más conocidas, mostraron su respeto.

Por su parte, el grupo “Espíritu rebelde” fue muy emotivo, condenando enérgicamente el acto delictivo: “En el mundo biker todos estamos expuestos a un accidente, lo que nunca aceptaremos es la violencia y pasividad de nuestro gobierno, hoy en un hecho lamentable hemos tenido la pérdida de un hermano de sangré biker del moto club la tropa, Espíritu Rebelde MC lamenta la perdida de el amigo George. Nos unimos a la pena de la familia y amigos de tan triste perdida”.

MIENTRAS, EN PASEO DEL MORAL…

Entretanto, en la colonia Paseo del Moral la situación ha cambiado. Durante años fue una de las zonas más apacibles y pudientes de León. Hace dos décadas, por ejemplo, era impensable que ocurriese un asalto y un asesinato a plena luz del día, en viernes.

Paseo del Moral fue ejemplo de modernidad leonesa durante muchos años. Caminar por sus calles es ver desde famosas cadenas de librerías, pasando por buenos restaurantes, hasta consultorios dentales, locales de cómics y tiendas de conveniencia.

Sobre esta situación, el escritor y fotógrafo Armando Ruiz Vera, quien ha tenido su estudio en la zona durante años, explica: “el problema en realidad es con la gente que acude a bancos a retirar sumas fuertes, pues los tienen bien checaditos y a cada rato los asaltan en los semáforos. También, a cada rato, nos enteramos de personas que matan en sus carros, pero son objetivos ya marcados, no al azar”.

Asimismo, vecinos señalaron que, aunque Paseo del Moral es tranquila, quienes caminan rumbo a Paseo de los Insurgentes y López Mateos sí son seguidos por criminales, quienes por las noches los asaltan.

El mismo Ruiz Vera, quien es autor de la saga de novelas “Infierno grande”, sobre la historia de León, cuenta, en la segunda parte, cómo fue el crecimiento y consolidación de Paseo del Moral en los años ochenta y noventa:

“Jardines del Moral y Panorama todavía eran colonias bastante tranquilas, casi no había negocios; ni siquiera en las calles principales. Bulevar Campestre corría de la Avenida Morelos (aquel tramo todavía no se llamaba López Mateos) hasta lo que hoy es Las Torres. De ese punto a la ex Hacienda de Cerro Gordo -que luego se convertiría en Casa de Piedra- se llegaba por un camino de terracería. Plaza Mayor apenas la estaba planeando la familia Arena… Toda la zona, de allí hasta la Presa del Palote, eran sembradíos, casas de campo y arroyuelos”.

Así, prosigue:

“Paseo del Moral era una bella avenida profusamente arbolada con jacarandas, cuyas flores tapizaban la avenida con una alfombra color violeta en primavera y otoño. En su parquecito existía un golfito muy visitado por familias los fines de semana… Recuerdo que su fuente de sodas fue la primera que vendió “burritos norteños” en León, pues la propietaria, una señora muy guapa -pelirroja y de ojos verdes-, venía de Chihuahua. A la entrada del fraccionamiento -por Paseo de los Insurgentes-, había una caseta de ventas de color amarillo que permaneció muchos años abandonada y que demolió el municipio a inicio de los noventa, luego de que se convirtió en guarida de vagos y malvivientes. Sin embargo en la ciudad aún se respiraba ese aire provinciano que en realidad nunca nos ha abandonado… incluso en el siglo XXI".

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