Bernardo Monroy/Fotos: Bernardo Monroy/León, Gto.- Como cada 8 de marzo, se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Una fecha para reflexionar de su papel e importancia en la sociedad, pues sin duda, están presentes en todos los niveles, en todos los empleos y en todos los sectores.
De acuerdo con Carlos Téllez, líder de comerciantes de La Línea de Fuego, el tianguis dominical más famoso de la Capital del Calzado, en León hay un total de 12 mil comerciantes de tianguis, de los cuales el 60% son mujeres. Es decir, son 7 mil 200 féminas quienes ejercen esta labor.
“A nosotros como comerciantes nos ayuda mucho que las mujeres sean emprendedoras. Hay muchas mamás quienes, debido a los malos sueldos del padre de familia, tienen que salir a generar un ingreso extra, ese sustento adicional. También están quienes por cuenta propia optan por generar un negocio personal. A nosotros esto nos beneficia mucho, pues favorece a la integración familiar. Hay mujeres de todas las edades, de todos los niveles académicos”.
TESTIMONIOS
Las historias de las mujeres tianguistas se cuentan por cientos. Estos son 3 testimonios de las comerciantes más longevas en La Línea de Fuego, quienes, literalmente, se han dedicado toda su vida a esta labor.
Hay vidas como las de María Concepción Prado de 76 años, quien se dedica a este oficio desde los nueve años, o bien, la de Lorenza López Quiroz, de 79 años. Todas ellas son conocidas y han sido un importante apoyo para sus familias.
Mientras muchas personas se levantan tarde en domingo, o “se curan la cruda”, las mujeres tianguistas salen rumbo a las calles de la colonia Chapalita a trabajar. Hay quienes ofrecen desayunos, pero justo en una de las calles más transitadas está la ropa de paca (es decir, de segunda mano) donde muchas mujeres ha creado un negocio y un estilo de vida.
Otra de las mujeres tianguistas con más tiempo es Francisca González Bernal, de 72 años, conocida como “Doña Pachita”. Cuenta su historia con sus propias palabras:
“En realidad, me empecé a dedicar a esto por hambre. Cuando empecé no tenía ni qué comer, y no podía comprarles a mis hijos ni un lápiz, ni una libreta. Pero ahora, puedo presumir que a uno de ellos hasta le pagué la universidad, a base de esto”, dice, al momento que señala, con la mano, su puesto de ropa.
“Empecé vendiendo tres garritas (sic) en el piso. Hace 35 años. Mi vida fue dura, pero me levanto al 15 para las cuatro de la madrugada a trabajar. Las personas que me conocen saben lo que he luchado. Tengo actualmente 8 nietos y 8 bisnietos, además de 4 hijos. ¿Qué les diría a las mujeres que tienen miedo a emprender? Les diría que no tengan miedo. Todos empezamos desde abajo, tocando casa por casa. Como en todo trabajo, es cuestión de ponerle dedicación, cariño y actitud”.