Bernardo Monroy/Fotos: Bernardo Monroy/León, Gto.- Las haciendas se alzan en diferentes puntos de León como recuerdos del pasado. Algunas de ellas están en ruinas, y otras, son fantasmas murmurantes dignos de Juan Rulfo.
En un esfuerzo por contar sus historias y su importancia, el arquitecto Rodolfo Herrera, director del Archivo Histórico Municipal de León (AHML), ha escrito y publicado el libro más completo sobre este tema.
El título es “Las haciendas de León” que se presentó el jueves 13 de febrero, y desde el lunes estará disponible, de forma gratuita, para que las y los leoneses lo puedan adquirir de forma gratuita. Posteriormente se subirá a la página del AHML para la consulta en línea.
De las haciendas leonesas se dice mucho: verdades, mentiras a medias y auténticas leyendas. Rodolfo Herrera cuenta en entrevista sobre su primer libro publicado en el año cómo las estancias (que eran propiedades donde se criaban animales como caballos, reces, etcétera, y fueron transformándose en ser ganaderas y agrícolas) para posteriormente convertirse en lo que serían ejidos. Toda esa transformación es de lo que habla ese libro. Las estancias empezaron en México en 1540, y León se funda en 1576. El libro documenta un total de 23 haciendas, del siglo XVI al siglo XX.
Muchas de las haciendas se encontraban, en su tiempo, en pleno campo, pero con el paso del tiempo, y el crecimiento de la mancha urbana fueron siendo absorbidas por la ciudad. Un ejemplo es la de San Nicolás de Urteaga, que era una zona a mitad del campo y la tierra, pero hoy en día es donde se encuentra el Panteón San Nicolás y el bulevar Mariano Escobedo. La Joya era también zona rural, pero ya es parte de la mancha urbana. Pese a todo, aún hay muchas que persisten en el campo.
“La ciudad va creciendo y va absorbiendo”, dice Rodolfo. Por eso es que ahora encontramos muchas colonias que llegaron a ser ejidos, villas o potreros”.
DESTRUCCIÓN
Sin duda, a muchos de nosotros nos contaron de niños que en las haciendas se escondía dinero de ladrones de la Revolución Mexicana. Sobre esta situación hay mucho que decir al respecto, que van desde verdades inconclusas a mitos. Herrera lo explica:
“En aquellos tiempos no había bancos, por lo que en la Revolución no existían lugares seguros, por lo que muchas personas optaron por esconder bolsas de dinero en los muros. Sí se llegaron a encontrar bolsas con dinero... pero por desgracia, eso ha dado pie a que mucha gente crea que encontrará oro, y empieza a destruir muros... pero el verdadero tesoro es la hacienda como tal, que es un testimonio que nos da evidencia de una época”.
CÓMO OBTENER EL LIBRO
Por lo general, después de la presentación se empieza a entregar el libro a los asistentes. Después se establece el horario para que la gente pueda obtener un ejemplar. Las y los lectores pueden checar la página de Facebook del Archivo Histórico, para ver la fecha en que estará disponible el libro, de forma gratuita, en horarios de oficina.