Bernardo Monroy/Fotos: Bernardo Monroy/ León, Gto.- Las hojas de papel con la imagen del pequeño Mateo, pegadas en infinidad de postes y muros de la colonia Chapalita son uno de los muchos recuerdos del crimen más infame que ha sacudido a León y al estado de Guanajuato en lo que va del año. Pero hay mucho más: el luto, el miedo, el desconcierto de la gente ante un imperdonable acto perpetrado por un médico profesionista a un pequeño de 12 años.
Este es el sentir de la gente que vive en la colonia Chapalita, donde el menor vivía con su familia y donde, a unas calles, se encontraba el consultorio de Cristian Augusto Jafet Gómez Villalpando, el perpetrador del crimen.
Pero antes, es importante recordar los hechos: el martes pasado, desapareció el pequeño Mateo Santiago. La situación despertó el deseo de encontrarlo a como diera lugar. Las autoridades se movilizaron, los medios informaron (entre ellos Kuali Noticias) y se activó la alerta Amber. Había esperanza de que el niño fuera encontrado con vida, pero el viernes se supo que Gómez Villalpando había sido el culpable. El médico (cuyo consultorio, donde el niño trabajaba, estaba a unas calles del hogar de Mateo sus padres) abusó sexualmente del niño, para después secuestrarlo y matarlo. Al verse acorralado, cuando las autoridades lo buscaron en su casa en Villas de Palermo, intentó suicidarse sin éxito.

Aunque Gómez Villalpando será procesado, el daño que ha dejado en la familia de su víctima y en toda la gente de la colonia Chapalita será irreparable.
“CARAS VEMOS…”
Dice un refrán que “caras vemos, corazones no sabemos” y se aplica a la perfección al doctor pederasta e infanticida. Su Cédula Profesional es 10469177 y su especialidad: Diplomado en Heridas, pie diabético y Quemados. Parecía, a simple vista, un hombre respetable y decente.
Las personas que viven cerca de su consultorio en la calle Manuel de Austri, como la señora Josefina N., cuya casa se encuentra a un inmueble después, recuerdan al asesino como una persona amable, que recibía a sus pacientes y hacía su trabajo. En un local de reparación de pantallas ubicada en la misma calle, señalaron que en una ocasión fue a que le repararan un horno, y no tuvieron mucho contacto con él.

Lo cierto es que a unas calles del consultorio hay tres escuelas, ubicadas por el bulevar Campeche: un jardín de niños, una primera y una secundaria. Esto (y no es para menos) ha despertado temor y suspicacia entre los padres de familia de la colonia.
Roy Hazelwood, el ex agente del FBI, autor de varios libros sobre el tema y perfilador de criminales sexuales, señala que existen diferentes motivaciones de esta clase de criminales: quienes lo hacen por poder, por ira, por la oportunidad, por excitación de ira, y los que actúan en pandillas. Además, aclara que la pederastía no tiene cura. Sin duda, muchas personas de Chapalita están conscientes de ello.
Alma Estela Gómez, madre de familia, no puede sino expresar su punto de vista con desconcierto:
“Ahora que salió a la luz esta noticia tan horrible no sabemos si ha habido más niños a los que este cabrón les hizo algo. Por aquí hay muchas escuelas, y muchos niños van a jugar al parque Chapalita. ¿Cómo sabemos si fue nadamás ese pobre chiquillo?”
PERSISTE EL DOLOR
El día posterior a que se hiciera público el destino de Mateo, la gente de Chapalita intenta llevar sus vidas con cotidianeidad. En varios postes está la imagen del niño, incluso uno enfrente del consultorio, como si fuera un presagio funesto. Muchos vecinos comentan el tema. Otros guardan un respetuoso silencio. En la calle Flores, donde vivía Mateo con sus padres, hay una patrulla vigilando.
Lo cierto es que, por desgracia, el caso de Mateo no es el único. Al respecto, la Plataforma por la Paz y la Justicia de Guanajuato señala que “después de analizar la cuenta de X de la Alerta Amber, del 01 al 31 de enero se publicaron 163 tuits sobre desapariciones de niñas, niños desparecidos en Guanajuato, por lo que no es excepcional (en algunos casos las fichas tienen a más de una persona desaparecida, no se trata de 163 personas desaparecidas). Hasta el 31 de enero, se mantenían 83 fichas activas. Se habían publicado fichas de 82 de niñas, niños y adolescentes que han sido LOCALIZADOS (se desconoce las causas de la desaparición)”.
El cuerpo del menor fue encontrado en Lagunillas, ubicado en los límites de Lagos de Moreno y León. La última vez que se supo de él fue cuando salió de su escuela secundaria ubicada en la colonia Las Mandarinas. Después, cámaras de seguridad del C4 registraron que ingresó al consultorio en cuestión, donde trabajaba haciendo labores de limpieza.
El caso de Mateo ha causado conmoción en todo el país. Ahora, basta esperar a que la Fiscalía haga justicia.