ENCUENTRO CON GOROSITO…
Donald Trump había ya declarado varias veces que Dinamarca debería renunciar a Groenlandia en favor de Washington para garantizar la protección del “mundo libre”. Hagamos un poco de historia y veremos que esta, no es la primera vez que la Unión Americana tiene interés en Groenlandia.
La cuestión se planteó por primera vez en 1860, cuando un informe encargado por el Departamento de Estado del presidente Andrew Johnson concluyó que la abundancia de recursos pesqueros y minerales de la isla más grande del mundo podría convertirla en una valiosa inversión.
Posteriormente, al año de terminada la 2ª Guerra Mundial, en 1946, la Administración del presidente Harry Truman ofreció a Dinamarca 100 millones de dólares en lingotes de oro por su territorio autónomo. Eso se presentó en un escenario de crecientes tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
Los funcionarios estadounidenses pensaban que era una “necesidad militar”, ya que la isla helada estaba situada entre los dos países y se consideraba un posible campo de batalla. Por su parte el Gobierno de Dinamarca consideró la oferta como un insulto. La oferta rechazada en 1946, no se hizo pública hasta 1991, cuando un diario de Copenhague encontró documentos desclasificados en los Archivos Nacionales daneses.
Groenlandia es un territorio autónomo de Dinamarca. La isla que posee 57.000 habitantes, ha sido parte de Dinamarca por más de 600 años. Fue colonia danesa hasta 1953, pero actualmente es un territorio autónomo de Dinamarca y en el 2009 logró el derecho a reclamar la independencia mediante votación. En el 2023, el Gobierno de Groenlandia presentó su primer proyecto de Constitución.
La isla se encuentra ubicada una posición estratégica para América del Norte y Europa. La ruta más corta de Europa a Norteamérica para por la isla ártica. Históricamente, ha sido considerada clave para la seguridad estadounidense, especialmente frente a posibles amenazas de Rusia.
Incluso Washington ya ha expresado con anterioridad su interés, por una mayor presencia militar, incluida la colocación de radares en Groenlandia para vigilar las aguas entre la isla, Islandia y Gran Bretaña, que son una puerta de entrada para los buques de la Armada rusa y los submarinos nucleares.
Tengamos presente que la Base Espacial Pittufik, situada en el noroeste de Groenlandia, es un punto clave de defensa, con sistemas de alerta de misiles y una ubicación privilegiada entre las ciudades de Moscú y Nueva York.
Donald Trump ha defendido la idea de que Groenlandia es una “necesidad absoluta” para la seguridad de los Estados Unidos, vinculando su importancia a su posición geopolítica y a su riqueza de recursos naturales. Sin embargo, tanto Dinamarca como Groenlandia han rechazado con firmeza cualquier posibilidad de venta.
Además de su importancia militar, la isla alberga ricos depósitos de minerales raros, como los utilizados en turbinas eólicas y coches eléctricos, cuya producción global actualmente domina la República Popular China. Esto ha generado gran preocupación en Washington por la dependencia estratégica de estos recursos críticos, especialmente en un escenario de tensiones con Beijing.
La propuesta de Donald Trump se encuentra con un contexto político en el que Groenlandia ha intensificado sus demandas de independencia de Dinamarca. Aunque su economía aún depende de subsidios daneses, la isla busca diversificar sus fuentes de ingresos y fortalecer su autonomía, por ejemplo, una de sus opciones ha sido fortalecer el turismo.
Aunque Trump ha dejado abierta la puerta a presiones económicas o militares para adquirir Groenlandia, queda en el aire la pregunta si estas declaraciones forman parte de una estrategia para fortalecer la posición estadounidense en el Ártico o son simplemente maniobras políticas. Por el momento, tanto Dinamarca como Groenlandia se mantienen firmes en su rechazo a la idea de venta, dejando el futuro de estas negociaciones incierto.
Hay algunos líderes groenlandeses que están explorando opciones de asociación estratégica con Estados Unidos, otros, como el ex primer ministro Kuupik V. Kleist, rechazan la posibilidad de cualquier acuerdo con Washington, citando preocupaciones sobre el historial estadounidense en el trato a comunidades indígenas.
¡Hasta el próximo encuentro…!
Dr.(c).Washington Daniel Gorosito Pérez