La Revista de Artes y Culturas Contemporáneas SUCURU, que se edita en el nordeste de Brasil, publicó un cuento de la autoría del escritor y poeta Washington Daniel Gorosito Pérez, que trata sobre Eulalio Ferrer y el Museo Iconográfico del Quijote.
EL GUIÑO DE DON EULALIO Y EL QUIJOTE EN GUANAJUATO-MÉXICO
¿Quién puede imaginar Guanajuato sin el Museo Iconográfico del Quijote?
Ese cuestionamiento me lo hago interiormente al visitar por enésima vez ese
recinto dedicado al Caballero de la Mancha con mis alumnos universitarios.
Aunque debo confesar que lo que más me emociona, es antes de ingresar,
pararme frente a una estatua consagrada a la figura del Hidalgo acompañado
de su leal escudero y contar la historia de otro Quijote:
Don Eulalio Ferrer Rodríguez, su hacedor y donador.
Todo inicia durante la Guerra Civil española, cuando un miliciano extremeño le
canjeo una edición miniatura, la de Calleja de 1912 de Don Quijote de la
Mancha, con su cortejo grandioso de sueños, por un puñado
de cigarrillos al joven capitán republicano.
Este incidente marcará su vida, la obra le ayudará a sobrevivir en su pasaje por
varios campos de concentración situados en territorio francés.
Los ojos de los jóvenes empiezan a brillar con la narración, me transformo en
un excelente “cuentacuentos”, palabra recién aceptada por la Real Academia
Española.
Ferrer recaló en México, hombre culto, publicista excepcional,
consagra su vida a su familia y a Don Quijote y Sancho quienes integrarán
ésta.
Después de décadas de comprar todos los Quijotes y Sanchos que encontró
por el mundo, de los materiales más inusitados, creados por artesanos
populares o firmados por grandes artistas, logra una colección única en el
mundo.
La misma refleja la vivencia de los pueblos, la relación íntima de naciones
enteras con el Caballero de la triste figura y su escudero refranesco, esencia
misma de la gente común parte natural de sí mismos.
Este joven caballero que dejó su amada patria España como lo hicieron miles
que encontraron al cruce del Atlántico su “tierra prometida”, como
agradecimiento al pueblo mexicano, que albergó al exilio español dona este
museo que había “armado” durante décadas con ese gran acervo de
colecciones de artistas de todo el planeta cuyas obras estaban dedicadas al
personaje universal creado por el Manco de Lepanto.
La visita es siempre fructífera y disfrutable.
Cuando me retiro tengo la costumbre en la tienda de recuerdos del museo de
adquirir algún cartel alusivo que será posteriormente obsequiado a algún
amigo o conocido en fecha especial, en que el caballero Alonso Quijano, le
acompañará en alguna habitación de su hogar u oficina.
Al salir hay un retrato de Don Eulalio que siempre me da la impresión me
guiña su ojo izquierdo por una visita más, sonrío por mi ocurrencia y centro mis
ojos en el lienzo de Antonio Rodríguez, Don Quijote en el exilio.
Sin lugar a dudas Don Eulalio lo fue.
Washington Daniel Gorosito Pérez. Miembro de la Academia Nacional de Poesía de la
Ciudad de México. Nace en Montevideo, Uruguay el 24 de junio de 1961. Radica
en Irapuato-Gto. desde 1991. En el año l999 obtiene la ciudadanía mexicana por
naturalización. Catedrático Universitario, Periodista, Conferencista, Poeta, Ensayista e
Investigador. Ha obtenido premios de periodismo, ensayo, cuento y poesía en México,
Uruguay, Brasil, Argentina, Chile, Venezuela, Estados Unidos, Alemania y Francia. Ha
integrado 40 antologías literarias en Uruguay, México, Argentina, Chile, Italia, España
y Estados Unidos. Su columna Encuentro con Gorosito se publica en países de América
Latina y Europa.