TRABAJO INFANTIL CON DERECHOS GARANTIZADOS: REDIM

Alicia Arias/León, Gto.- El trabajo infantil no tiene que prohibirse sino, por el contrario, tiene que realizarse con derechos garantizados y para lograrlo es necesario abrir el debate.

Esta es la propuesta de la Red  por los Derechos de la Infancia en México (Redim), en voz de directora ejecutiva, Tania Ramírez Hernández, quien dijo que “pensar en trabajo infantil con derechos garantizados tiene que ser algo que tengamos que empezar no solo a imaginar sino a materializar en cualquier caso, vengan de donde vengan y tengan la edad que tengan” para que no se realice en condiciones de explotación, ni de riesgo.

Entrevistada en el marco del foro “Miradas actuales sobre el trabajo de niñas, niños y adolescentes”, realizado este día en la ciudad de León, la directora de Redim opinó a favor del trabajo infantil, excepto en el sector agrícola, construcción y de bares y cantinas, por ser los tres ámbitos laborales que presentan “una peligrosidad extra”, pero si se trata de participar en algún oficio, ocupación de artesanías, en el campo, en ladrilleras etc. siempre y cuando haya tiempo para la escuela, tiempo para el descanso y tiempo para el desarrollo, “el trabajo puede ser uno más de los elementos,” y “tiene que ser dentro de condiciones de seguridad, de protección”, expresó.

Y añadió: “No vamos a llegar a imaginar y a materializar esas condiciones sino hablamos de la realidad de que ellas y ellos están participando en centros laborales”.

Cuestionó que habiendo distintas problemáticas se resuman en una única categoría, que es la de trabajo infantil, porque “nos parece que, en buena medida, que el haberlo mantenido todo en un mismo concepto no nos ha ayudado ni a profundizar en el entendimiento ni a encontrar mejores soluciones; e incluso, nos ha llevado a criminalizar en el extremo toda posibilidad de trabajo infantil bajo la idea de que es ilegal y, por ende, tiene que estar prohibido, casi casi; pero hay expresiones del trabajo de niñas, niños y adolescentes que son positivas”.

Por ejemplo, mencionó que el trabajo doméstico no es negativo, sobre todo en un país que arrastra una cultura machista porque la participación de los varones en esas tareas “realidad es algo positivo”.

También hizo referencia a que la colaboración de menores indígenas en las tareas comunitarias hace un sentido de propósito e identidad, lo cual “ayuda a la cohesión social, se generan habilidades, solidaridad, empatía, trabajo colaborativo, etc. Entonces, esto no tiene que estar penado y prohibido”, aseguró.

Para avanzar en el tema, Redim ha estado abriendo la reflexión señalando que si las niñas, niños y adolescentes son titulares de derechos, entonces, “al hablar de trabajo infantil se debería estar pensando en cómo están garantizados sus derechos y no solamente si esto tendría que prohibirse, erradicarse y punto”, opinó Tania Ramírez.

Es una realidad que con el empobrecimiento de la economía mexicana, a consecuencia de la pandemia de COVID-19, habrá más menores que ingresen al mercado laboral, por lo que es “mejor tener una mirada crítica, mejor entender qué es lo que está pasando en los contextos y, desde ahí, poder hacer abordajes más certeros, abordajes que respeten más sus derechos, que sean los más protectores posibles y que nos ayuden a avanzar como sociedad en la garantía de sus derechos”, por eso, añadió la entrevistada, es importante conversar y reflexionar sobre el tema.

“Redim está impulsando una reflexión social que es importante tener a la par de las discusiones legislativas porque si no nos va a pasar lo que siempre sucede en este país: teniendo leyes increíbles y de avanzada mientras la cultura no cambie esas la leyes tendrán una difícil aplicación”, concluyó.

MÁS DE DOS MILLONES DE MENORES TRABAJAN EN MÉXICO

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) del año 2019, de los 28.5 millones de niñas, niños y adolescentes de cinco a 17 años que vivían en México, 2.2 millones trabajaron; de ellos, dos millones lo hicieron en ocupaciones no permitidas. De estos dos millones, el 71.2 por ciento fueron hombres y 28.8 por ciento mujeres.

De quienes realizaron ocupaciones no permitidas, el 43.5 por ciento aportó ingresos a su hogar, el 29.2 por ciento no lo hizo porque no recibió remuneración económica alguna, y el 27.3 por ciento no aportó, aún cuando recibió un pago por su trabajo.

El 29.1 por ciento de las y los menores que realizaron ocupaciones no permitidas, lo hizo porque su hogar necesita de su trabajo y de su aportación económica; y el 56.2 por ciento de la población de cinco a 17 años que trabajó en ocupaciones no permitidas tuvo por empleador a un familiar.

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