Dpa/Washington.- Titán, el mayor de los satélites de Saturno, y el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko son dos posibles desafíos que la Agencia Espacial Estadunidense (Nasa) se plantea abordar para mediados de la próxima década, según anunció en Washington.
La misión Dragonfly debe su nombre a una especie de dron con el que la Nasa prevé aterrizar en decenas de lugares sobre la superficie de Titán. Allí tomará muestras con las que se analizará si hay posibilidades de vida. La última misión a Saturno, sus anillos y sus lunas la emprendió la sonda Cassini.
Por otro lado, la misión Caesar está enfocada a tomar muestras del número del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko y enviarlas de vuelta a la Tierra. Este cometa ya fue investigado por la sonda Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA). No obstante, aunque el módulo de aterrizaje Philae logró tocar suelo, se perdió el contacto. El objetivo es que la misión Caesar ayude a descifrar el origen y la historia del cometa.
Según el astrofísico de la Nasa Thomas Zurbuchen, se trata de dos gigantescos pasos hacia adelante en la dirección de la próxima "misión ambiciosa" de la agencia. Estas dos investigaciones pretenden "dar respuesta a algunas de las grandes preguntas sobre nuestro Sistema Solar", añadió.
A lo largo de 2018, se financiará su desarrollo y en la primera mitad de 2019 se elegirá una de las dos para llevarla a cabo.