ATIENDEN A HIJOS DE JORNALEROS AGRÍCOLAS

Kuali/León, Gto.-Año con año arriban al estado de Guanajuato familias indígenas que provienen en su mayoría de los estados del sur de México (Guerrero y Oaxaca) para emplearse como jornaleras agrícolas en varios municipios: Silao, Romita, San Francisco del Rincón, Dolores Hidalgo y León.

Las familias que arriban son originarias de municipios que se caracterizan por sus altos índices de pobreza y marginación, con pocas opciones para emplearse en sus lugares de origen, lo que sienta las bases para la migración interna que se desarrolla en contextos de desplazamiento y migración forzada.

En 2014 el Centro de Desarrollo Indígena Loyola, A.C ., a través del programa Jornaleros/as Agrícolas Indígenas Migrantes (JAIM) sentó las bases para acompañar a la población indígena que arriban al municipio, enfocando su trabajo en la atención de las infancias, así nacen los Campamentos na’ valí, proyecto cuyo objetivo inmediato era reducir los decesos infantiles ocasionados por accidentes en los campos agrícolas y atender de manera emergente los problemas de salud que presentaban las infancias por enfermedades que eran y son asociadas a las condiciones de pobreza y marginación en las que viven y migran.

Con el paso de los años el programa de JAIM ha logrado poner rostros a las infancias y hacer de na’ valí un espacio de aprendizaje y juego desde tres líneas de acción: salud, educación y nutrición.

El Centro de Desarrollo Indígena Loyola es una organización que acompaña a personas de pueblos originarios, nos encontramos en la ciudad de León, Guanajuato.

Palabra en lengua tu’ un savi (mixteca) que se emplea para nombrar a las niñas y a los niños.

Este año, aún con la pandemia, durante los meses de abril a julio, en na’ valí participaron un total de 30 personas, 22 de manera voluntaria para atender a un total de 535 niñas, niños y adolescentes (NNA), 61 como promedio diario durante 10 semanas de atención.

En el marco del COVID, el trabajo agrícola fue uno de los sectores prioritarios por lo que no hubo nunca una suspensión de actividades, por lo que las personas continuaban trabajando, incluyendo niños y niñas. Además, ante los posibles casos de contagio por COVID-19 se incorporó un médico al proyecto en el mes de junio, acudiendo a los campamentos, a los surcos y a las viviendas para poner al alcance de las familias atención médica.

Durante cada día se brindaba el desayuno y almuerzo a quienes participaban en los campamentos, además de trabajar con ellas/os mediante grupos por edades y procesos, compartiendo información sobre el coronavirus y el impacto psicosocial que traía el continuar trabajando o acompañando a sus padres y madres en el campo.

FB Centro de Desarrollo Indígena Loyola
IG Centro de Desarrollo Indígena
Mail navali.jornaleros@comunidadloyola.org / direccioncdil@comunidadloyola.org

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