NEGLIGENCIA DE SAPAL AFECTÓ PLANTA DE TRATAMIENTO

Kuali/León, Gto.-La omisión del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (SAPAL) en vigilar las descargas de la industria curtidora han generado daños a la planta de tratamiento de aguas residuales, situación que no permite un saneamiento adecuado, informó la empresa ECOSYS III, encargada de operar la planta.

Sobre este problema la empresa emitió el siguiente comunicado:

Ante las recientes denuncias de organizaciones sociales y de grupos de ejidatarios respecto de la contaminación generada en arroyos y ríos por el vertimiento de las aguas residuales generadas en la ciudad de León, en ECOSYS III, como operadora de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Municipal (PTAR) y del Módulo de Desbaste (MD) en esta ciudad, queremos manifestar a la opinión pública lo siguiente:

ECOSYS III forma parte del Grupo FYPASA, empresa mexicana cuyos antecedentes datan desde 1943, habiéndose destacado en el desarrollo de la infraestructura hidráulica, adquiriendo así amplia experiencia en el manejo y tratamiento de los recursos hídricos.

A partir de 1983 FYPASA se consolida en el mercado mexicano, constituyéndose FYPASA Construcciones S.A. de C.V. y se convierte en la empresa líder en el saneamiento del agua, habiendo construido y operado 68 Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales y 43 Plantas Potabilizadoras, tratando así un aproximado de 21 mil 153 metros cúbicos por segundo.

La planta de Tratamiento de Aguas Residuales – PTAR- y el Módulo de Desbaste -MD- de esta ciudad se han operado satisfactoriamente, a partir de 2014 se detectó la problemática que se ha venido arrastrando hasta la fecha, consistente en la entrega por parte del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (Sapal) de aguas residuales de calidades diferentes a las acordadas, integrándose en éstas, arenas, basura, recortes de cuero, sales, sulfuros, amoniaco, cromo, cal, pelambres y grasas, que han perjudicado el equipo mecánico, eléctrico y de proceso de la infraestructura de tratamiento, incluyéndose al propio colector que conduce las aguas residuales.

ECOSYS III ha hecho del conocimiento del Sapal la problemática señalada, mediante comunicaciones y avisos de daños causados, que de igual forma, se han entregado al Comité Técnico para la Vigilancia y Evaluación de los Trabajos y Servicios del Sapal, habiendo existido, hasta la fecha, una falta de atención de los mismos.

No obstante lo anterior, ECOSYS III ha realizado las acciones necesarias dentro de sus posibilidades para continuar con la operación de la PTAR y el MD en condiciones de operación.

Debido a la calidad del agua recibida altamente contaminada, Sapal contrató en el año de 2016 a la empresa Ayesa, para que dictaminara la condición de las plantas en cuyo informe concluyó que, si bien las plantas estaban operando, éstas sufrían un deterioro acelerado debido a la calidad del agua cruda recibida, toda vez que los volúmenes procesados eran distintos a las capacidades de diseño en ambas plantas.

En el año de 2017 Sapal preparó un proyecto denominado “Obras de Protección”, a fin de mejorar la calidad del agua cruda que ingresara a la PTAR y al MD, habiendo convocado a una licitación pública, la cual no se concretó, truncándose la posibilidad de mejorar la eficiencia de tratamiento al no haber realizado otra licitación en forma posterior.

La omisión de SAPAL, tanto del cumplimiento de sus obligaciones de vigilancia de las descargas industriales, principalmente provenientes de la industria de la curtiduría, así como a la falta de corrección de la calidad del efluente ha afectado gravemente el servicio público de saneamiento, provocando, en consecuencia, daños a terceros y al ambiente.

La actividad empresarial de ECOSYS III ha sido siempre responsable en el cumplimiento de las obligaciones contractuales para la prestación de los servicios de saneamiento, así como para la protección del medio ambiente, pero la falta de atención por parte de SAPAL a la fiscalización y control de contaminantes industriales la ha afectado, como afectará a cualquier otra tecnología que se pretenda integrar para el tratamiento de aguas residuales que no sean debidamente reguladas y controladas.

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