SIMULA SAPAL SANEAMIENTO DE AGUA

Alejandro Gasca/León, Gto.-Según documentos del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León, de los que tenemos copia, las empresas Ecosys III y Ayesa documentaron y le advirtieron en 2015 y 2016, respectivamente, la llegada de aguas en gran cantidad y pésima calidad a la planta de tratamiento, con la consecuencia del desgaste del colector y toda la infraestructura para su tratamiento en las plantas biológica y química.

La Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTARM) y su Módulo de Desbaste es supervisado por el Sapal, al igual que la calidad de las descargas de agua al sistema de drenajes de los usuarios particulares, comerciales e industriales y su posterior descarga a  los arroyos de la ciudad, que desembocan en el sistema del Río Turbio y terminan en el Lago de Chapala.

A consecuencia de estos diagnósticos, en 2017 el sistema de agua simuló el concurso de obras de protección a la infraestructura de saneamiento, porque nunca las contrató. En los términos de referencia para la ingeniería Sapal reconoce los contaminantes que entrega a la planta, el desgaste sistemático y acelerado de toda la infraestructura y la urgencia de llevar a cabo las obras.

Cromo, amoniaco, sulfuros, cal, pelo de animales, desechos de la curtiduría, cabezas de puercos y vacas, recorren el sistema local de arroyos y ríos: Las Mulas, Hondo, El Guaje; Los Gómez, para luego alcanzar el Turbio para terminar en el Lago de Chapala. Sin ninguna preocupación Sapal, anuncia cutro años después que hará una inversión “sin precedentes” de mil 500 millones y acomoda su discurso para simular su interés ecológico.

Todo fue una simulación.

En el 2017 el sistema entregó a empresas interesadas los términos de ingeniería y toda la información necesaria para cotizar las obras de protección a la infraestructura de tratamiento existente. El proceso documental, del que tenemos copia, confirma que el Sapal sabe todos los detalles de la calidad del agua que está entregando al sistema del Río Turbio y los daños que tiene ya la infraestructura.

En los siguientes días, conforme a la ley, las empresas participantes al concurso entregan sus presupuestos, tienen juntas para aclaración de dudas, hasta que son notificadas por el Sapal sobre la cancelación de la licitación. La justificación fue que todos los presupuestos resultaron más caros que el presupuesto que el Sapal había previsto.

En un oficio a las empresas, les informa que en 14 días volverá a lanzar unos nuevos términos, una vez que haya revisado los detalles técnicos. Esto nunca ocurrió.

El pasado 4 de agosto, Sapal envió un comunicado de prensa donde anuncia la inversión “sin precedentes” para el saneamiento del agua y su reutilización. El lenguaje que usa hace creer que se trata de una idea vanguardista. Mil 500 millones de pesos que debieron invertirse urgentemente desde hace seis años, denotando el desinterés por la degradación de la infraestructura.

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