MISIÓN DEL PERIODISTA LATINOAMERICANO: GOROSITO

Kuali/Irapuato,Gto.-El catedrático y periodista  México-Uruguayo, Washington Daniel Gorosito Pérez, comparte el trabajo titulado “Misión del Periodista Latinoamericano” un texto resumido del libro con el que fue galardonado en el año 1992 con el Premio Latinoamericano de Periodismo que otorga cada 3 años, uno por continente, La Unión Católica Internacional de la Prensa, con una introducción en portugués, ya que hoy lo usan como texto en algunas universidades en la carrera de Periodismo en Brasil.

Misión del periodista latinoamericano

Latin-American journalists mission Washington Daniel Gorosito Pérez*

Resumo

Esse texto foi o vencedor do prêmio “Meios de Comunicação Social em seu Continente – América Latina”, concedido pela International Network of Young Journalists, com sede na Suíça, no ano de 1992. O texto enfoca pontos de luta e bases de ação para os jornalistas latino-americanos.

Palavras-chaves:

jornalismo, América Latina

Abstract

This article was the 1992 winner of the prize “Social Communication Media in your Continent – Latin America”, granted by International Network of Young Journalists, headquartered in Switzerland. This article suggests a possible agenda to guide the struggle of Latin American journalists.

Key words: Latin American journalists

Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay quienes luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida, estos...Estos son los imprescindibles.(Bertold Brecht)

Hacia 1492 cuando Cristobal Colón atravesó el Atlántico, la comunicación y la interacción entre los diversos pueblos que ocupaban el territorio que después se llamaría América era escasa. Los Incas poco sabían de los Aztecas y los Mapuches menos de los Charrúas.

Pasó la colonia y la independencia y poco cambió. Sólo ahora 500 años después el continente empieza a dar pasos hacia lo que podría ser una integración sin precedentes. Atrás van quedando las barreras artificiales impuestas por la colonización; atrás van quedando las fronteras y el encierro dentro de ellas. No es fácil explicar por que todos los países de la región parecen estar buscan- do socios. Ciertamente el processo se enmarca dentro de una tendencia mundial hacia la apertura.

En este proceso con vistas a la formación de una sociedad nueva, debemos guiarnos con las palabras de Juan Pablo II de que en esta, las personas puedan contar más y que la lucha sea sustituida por el encuentro de libertad y responsabilidad; y se cristalice la alianza entre Libre Mercado y Solidaridad para promover un tipo de desarrollo que defienda al hombre.

Las pequeñas reformas sólo producen confusión y desorientación.

El problema mayor sigue siendo el del cambio total del sistema; el cambio que sea capáz de crear el hombre nuevo

latinoamericano; orgulloso de sus raíces, su cultura y buscando soluciones viables a su problemática.

A pesar de todas las dificultades que surjan es básico mantener viva la llama de la esperanza.

Pienso a veces en lo que Hemingway opinaba de Scott Fitzgerald: “El pobre Scott sabía que las cosas no tenían remedio, pero que era indispensable tratar de cambiarlas”.

Pero la integración lamentablemente se basa sólo en lo económico, lo cultural y comunicacional parece no estar presente en las agendas de los mandatarios latinoamericanos en sus reuniones. En nuestra América Latina los medios de comunicación no son concebidos como instrumento de servicio sino como de poder político o influencia ideológica.

En general en ellos se da una ausencia patente de buena parte de la realidad. En nuestros medios prima el sensacionalismo; el pueblo y la cultura latinoamericana son solidarios por naturaleza, pero esa solidaridad no se ve expresada en los medios salvo hon- rosas excepciones.

Los intentos de algunos periodistas en los grandes medios de praticar la solidaridad encuentran límites en los intereses o en la ideología de las empresas periodísticas. Pero aunque esto parezca paradógico; como lo hacía ver al inicio de este artículo, 500 años después del “descubrimiento”, “encuentro” o “invención” de América como gusten denominarlo seguimos tan incomunicados como los Aztecas con los Incas.

En casi ningún país de nuestra América existen políticas de comunicación, y en lo que las hay sólo figuran en los papeles; ni que hablar de una política continental.

Tenemos problemas comunes como analfabetismo, en el que los medios de comunicación electrónicos y sobre todo la radio son los canales más apropiados para proveer la información y estimular a las grandes masas de analfabetos en nuestro continente. Esta educación para el desarrollo debe cumplir cuatro propósitos: mo- tivar, informar, enseñar y modificar la conducta.

Debemos implementar una política ecológica a nivel de medios, ya que en nuestro continente estos temas pese a esfuerzos aislados no son prioritarios y del buen manejo de éstos depende el futuro de la humanidad.

En la selva Amazónica van desapareciendo una tras otra las especies de aves, de animales, los aborígenes sucúmben a las más diversas enfermedades llevadas por los buscadores de riquezas. Al mismo tiempo de la selva no dejan de salir convoyes de camiones cargados con madera.

Sólo una campaña periodística sistemática desarrollada en las primeras planas puede persuadir a los políticos y la opinión pública de lo serio que es el problema; no todo debe quedar en esfuerzos aislados que caigan en saco roto.

No debemos considerar una utopía con el continuo avance de la tecnología y su costo cada vez más reducido el hacer posible la fundación de un agencia de prensa latinoamericana, e incluso agencias subregionales; siguiendo la misma estructura de la integración económica, una para el Cono Sur, una para Centroamérica, una Andina y una del Caribe.

Al decir de Bertold Brecht, los periodistas debemos situarnos entre los imprescindibles para luchar contra el hambre, la enfermedad, la guerra, el analfabetismo, la drogadicción y tantas plagas más que asolan nuestro continente.

Ha llegado el momento de pontificar. “Pontifice” – el que hace puentes. Puentes enre el hombre y el hombre. Puentes entre el que piensa de un modo y el que piensa de otro. Puentes entre el que formuló una idea y aquél que todavía la ignora.

Puentes entre el pasado y el futuro. Puentes entre el que sufre y el que puede acudir al sufrimiento ajeno. Puente entre las almas, la cultura, los tiempos y las vidas. Seamos todos pontífices. En este mundo en el que nadie se lleva nada, nadie vale por lo que lleva o para otros transporta. Por eso es que todos tenemos que ser pontífices. Y para erigir el puente que nos conduzca al porvenir, tomar la pala. ¡YA!

Por último en este trabajo sin pretensión catedrática, pero con el sueño de que los puntos que a continuación enumeraré como Misión del Periodista Latinoamericano; con quien por nacimiento, sangre y cultura me identifico, llegaran a manos de todos y el 12 de octubre del presente año al cumplirse los 500 años del

descubrimiento; todos reflexionemos unos minutos sobre los puntos que lo componen y sentemos las bases de nuestro futuro como informadores latinoamericanos.

– Tratar de que el mensaje trascienda mas allá del momento y que la verdad, lealtad, dignidad, libertad, justicia y solidaridad sean siempre los pilares de nuestra labor.

– Redescubrir América Latina, para los latinoamericanos y el mundo, ofreciendo la verdad de sus pueblos a través de ojos, oídos y voces latinoamericanas.

– Incentivar en los pueblos da América Latina la conciencia de sobreranía regional, recordándoles cual es el papel común que les cabe en el destino histórico de la humanidad.

– Defender la libertad de expresión.

– Defender la dignidad del hombre, que incluye su derecho a la intimidad.

– Contribuir al desarrollo de “todos los hombres y de todo el hombre” de América Latina mediante mensajes humanísticos que contrarresten la prédica consumista.

– Buscar a través de notas periodísticas el fortalecimiento de los lazos de la hermandad latinoamericana.

– Contribuir a la erradicación del analfabetismo.

– Ayudar a través de la información especializada a la erradicación del alcoholismo, la drogadicción y la delincuencia, factores determinantes del subdesarrollo de los pueblos.

– Despertar sentimientos de amor y respeto a las tradiciones de América Latina.

– Difundir hechos y gestas de América Latina, tanto en la cronica diaria como mediante artículos de investigación histórica y social.

– Fortalecer los vínculos culturales de los países de América Latina, difundiendo y promocionando sus antiguas y nuevas expresiones.

– Difundir los adelantos científicos y técnicos de América Latina.

– Proporcionar el turismo latinoamericano, no solamente como una vía para la obtención de divisas sino de conocimiento y comprensión entre sus pueblos y el mundo, a manera de “pasaporte para la paz”.

 

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